En la actualidad está de moda debatir por twitter u otras redes sociales los temas relevantes de la coyuntura guatemalteca, ya sea desde racismo en una revista de modas o lo que está sucediendo en el ámbito político.

Los jóvenes o “chavorrucos” se han vuelto los protagonistas de estas redes sociales, buscando expresar sus ideas y en la mayoría de las veces nunca debatir, sino lograr imponer pensamientos a toda costa.

Lo que importa actualmente es si eres un conservador de derecha o de la izquierda “pink” y en base a eso sabrás por donde irán las líneas de tus argumentos, pero lo importante será buscar tener la razón y pocas veces llegar a consensos.

Esto no está sucediendo solamente en Guatemala, sino en varias partes del mundo, como por ejemplo Gran Bretaña. En un artículo llamado Young people like me who question socialism are being silenced una joven escribió acerca de esta naturaleza de los millenials por insultar y ser intolerante a la participación de jóvenes que se atreven a expresarse.

Lydia Ibrahim, la autora del artículo, nos narra acerca de hostilidad que existe en este momento de ser un joven y expresar tus ideas. “La escasez de jóvenes económicamente liberales ha llevado a los pocos de nosotros que no apoyamos el proyecto de Corbyn a ser apuntados y demonizados… No hay lugar para la opinión que no se adhiera a las ideologías de los grupos políticos de izquierda” dice Lydia.

El punto de la joven en el artículo no es condenar a la gente de izquierda, ni mucho menos decir que el libre mercado es el camino correcto, ella habla de la importancia de poder expresar las ideas sin ser condenados.

Cuantas veces no hemos querido expresar nuestros puntos de vista y lo hacemos con miedo o nos quedamos sin decir lo que pensamos por miedo a que nos pongan en ridículo.

Gabriela Pérez hija del ex candidato a presidente Luis Fernando Pérez por el partido PRI (Partido Republicano Institucional) cuenta su experiencia. Gabriela cuenta cuando mostró descontento en redes ante una publicación de LÍDER que invitaba a los jóvenes a participar en la afiliación del partido para ganarse un viaje en helicóptero.

“Una persona me escribió que yo que me creía diciendo esas cosas si yo soy hija de un político, que no tengo boca para decir algo así porque todos los políticos son corruptos”.

Gabriela expresa que se sintió molesta, porque muchas veces la mala percepción que tiene la gente de los diputados afecta a algunos que si hacen bien su trabajo. Que seas familiar de un político no te debería limitar tu libertad de expresión ante situaciones que crees que están mal o que deberían cambiar, dijo Pérez.

Maria Aurora Oliva estudiante de la Universidad Francisco Marroquín dijo que se ha sentido estereotipada “antes de que digas algo, ya piensan que eres un libertario super radical por estudiar en la Marroquín o en el caso de la San Carlos que eres un socialista”.

Oliva expresaba lo lamentable que es esto pues genera un bloqueo en la gente y es difícil que alguien con ideología contraria a ti muchas veces quiera conversar contigo por estos estereotipos.

Como ciudadanos no deberíamos permitir que todos estos rasguños constantes que existen en el espectro político se conviertan en una guerra de división entre los millenials y que esto conduzca a un futuro intolerante.

La idea de la nota no es condenar si eres de izquierda o de derecha, es más bien decirte que está bien pensar como piensas y defenderlo. Lo importante es entender que el debate debe ser sano y es un elemento clave de nuestro desarrollo, tanto dentro del sistema educativo como entre nosotros mismos para construir una mejor sociedad.

Es un error pensar que toda la izquierda y toda la derecha piensan igual, siempre se podrán encontrar puntos intermedios, si no somos tan radicales. El problema de nuestro país es que si no pensamos como todos estamos equivocados, por eso es importante empezar a buscar puntos medios, no todo es blanco o negro, a veces es importante ver con otros ojos.