Esta semana tuve el privilegio de visitar el Zoológico La Aurora. Hace varios años que no lo visitaba ya. Estuve feliz de compartir tiempo en familia en éste maravilloso lugar y realicé actividades especiales que, en mi opinión, deberían ser más publicitadas para que como ciudadanos no se nos escape la oportunidad de acercarnos éste espacio de amor en la ciudad.

El zoológico está abierto de martes a domingo, los precios de entrada son bastante accesibles y además hay muchas maneras de llegar a él. El lugar se ha preparado para recibir a personas que asistan en distintos medios de transporte. Los precios de la comida también son accesibles para todos e incluso las actividades especiales se adaptan a cada presupuesto. Aunque en las últimas semanas han promocionados tours VIP (qué por cierto son maravillosos), también han tenido la iniciativa de crear un acercamiento más real entre visitantes y animales, de manera que cuando exitosamente termina la visita al lugar uno sale enamorado de toda la vida animal.

El zoológico es un espacio que se ha sabido adaptar a las necesidades de los animales. Siempre ha existido el debate de dejar a los animales en libertad o mantenerlos en cautiverio. A mi realmente me parece que el cautiverio es inútil si los animales están condenados a permanecer en pequeños e inadaptables espacios. Y aunque eso se veía bastante antes en “La Aurora”, está visita me cambió la perspectiva. Con las nutrias, específicamente, recuerdo el lugar en donde vivían y comparado con las instalaciones que les tienen el día de hoy, han mejorado muchísimo.

El equipo del zoológico está trabajando para mejorar también el bienestar de los animales. Trabajan para que coman saludablemente (dato curioso: en el zoológico se preparan diariamente 200 dietas distintas para los animales), también trabajan para que vivan en condiciones óptimas y que disfruten del espacio que fue preparado para ellos. No se percibe ningún aire de crueldad y el equipo que trabaja en las instalaciones parece muy preparado para atender a los animales si llegasen a tener algún problema de salud.

Hablando en el sentido educativo, las personas que laboran en el zoológico están altamente preparadas para dar a conocer información sobre los animales. Una visita al zoológico, para un niño, puede significar su única oportunidad de conocer animales como los lémures, el elefante, las zebras o las jirafas. Así que de alguna manera, las manzanas que en la zona 13 albergan el Zoológico La Aurora representan un espacio de aprendizaje continuo y dinámico para los niños.

Lo cierto es que el zoológico no puede enseñar, si los niños no llegan a visitar. No puede crecer, si los ciudadanos no apoyan al lugar. Y nosotros, por ejemplo, no podemos reconocer cómo ha mejorado éste espacio si no nos animamos a visitarle. ¡No se pierdan la oportunidad de visitar pronto el zoológico! El estrés y los problemas que habitualmente aparecen en nuestra mente, rápidamente pueden desaparecer cuando ponemos un pie en éste espacio increíble de la ciudad en donde la tranquilidad y genuina felicidad de los animales se nos contagian!