Todos sabemos que tenemos la libertad de emitir nuestra opinión sobre cualquier tema. Que es un derecho que como todos nos acompaña desde el día en el que nacemos hasta en el que dejemos este planeta azul. Pero últimamente, no sé si soy yo en lo particular o si es un sentimiento generalizado, percibo que dar una opinión es una razón para crear polémica.

Es irónico porque existen tantos grupos que luchan por esto, por la libertad de expresión sin ser juzgados. Ojo que no digo que tengamos que estar de acuerdo, solo que debemos de respetar todos los puntos de vista sin tratar de argumentar hasta que las otras personas se convenzan que nuestra opinión es de hecho la mejor, la más válida o la “verdadera.”

Lo he visto últimamente con el tema religioso. Cuando expreso mi opinión, como dije antes, no lo hago para convencer ni mucho menos “convertir” a nadie; muchas veces opino porque se habla sin saber. Pero de hace algún tiempo me abstengo de hacerlo porque uno se vuelve sin querer el protagonista polémico de una situación innecesaria.  

El debate de ideas siempre es necesario pues de esta manera uno se plantea inquietudes dentro de su “propio terreno” que luego se convierten en razones para sostener nuestra posición o argumentos para cuestionar a más personas sobre esta posición que hemos encontrado con un “túmulo”.

Cada uno tiene sus ideas, pensamientos, argumentos e ideologías definidas y a estas alturas deberíamos de comprender que podemos defender una idea sin tener que satanizar la otra. La otra persona no necesariamente está mal o equivocada, solo piensa distinto a mí. Será a través de argumentos precisos y acciones desde mi punto de vista, y coherentes entre sí, que podré sostener mejor las refutaciones que haga.

Estoy segura que muchos queremos sentirnos realmente libres de emitir una opinión o pensamiento sin el temor de tener muchos ataques disfrazados de argumentos. Situación que ocurre muy seguido a razón de las redes sociales y el anonimato que muchas veces estas permiten.

Para conseguir la libertad propia es clave ser facilitador de la libertad del otro.

 

República es ajena a la opinión expresada en este artículo