Viajar en el servicio de trasporte público es toda una odisea en Guatemala. Unidades en mal estado, el mal trato de los chóferes y ayudantes hacen que cada recorrido sea “eterno”.

El jueves abordé un bus de la ruta 203, la cual se dirige de la colonia Proyectos de la zona 6 a la Universidad de San Carlos.

Al subir pagué el valor establecido de un quetzal, el cual en ocasiones es cambiado por los propios chóferes que lo aumentan impunemente. La unidad se llenó por completo en la Calle Martí.

Después de alrededor de una hora y media llegué a la Universidad, en un recorrido lleno de incomodidades provocadas por la cantidad de personas que se dirigen al mismo destino, más la combinación de olores extraños, el calor del ambiente y el temor de ser asaltado.

Pude observar a pilotos y ayudantes que acosaban con la mirada y palabras obscenas a las mujeres. Además de aquellos que se acercan a las llantas de los buses para orinar, mientras que a pocos pasos grupos de personas empiezan desde temprana hora a consumir bebidas alcohólicas.

En el recorrido de vuelta de nuevo en un bus 203, el mayor inconveniente es la sensación que las personas tienen de ser asaltadas. Esto debido a que las unidades se dirigen casi vacías y las hace un blanco fácil de los delincuentes.

 

 

Estadísticas de violencia

Según el defensor de los usuarios de transporte de la Procuraduría de los Derechos Humanos, Edgar Guerra, alrededor de 6 millones de guatemaltecos utilizan los 3 mil autobuses autorizados para prestar el servicio de transporte público, de los cuales buses 2,545 son buses rojos autorizados que se utilizan solo un tercio de estos.

“Viven en un verdadero calvario, que tienen que sufrir diariamente desde la violencia física y sexual”, menciona Guerra. Quien se refiere a los distintos medios de violencia a los que están propensos los ciudadanos a lo que se suman a las incomodidades de las unidades en mal estado, malos tratos y cobros indebidos.

Guerra menciona que el transporte público en Guatemala es un verdadero caos, lo cual empezó cuando  se estableció el subsidio a este sector, y ha llegado ser uno de los peores de Latinoamérica.

 

Las rutas más afectadas por la violencia

  • Rutas de Mixco
  • Ruta 22
  • Ruta 23
  • Ruta 70
  • Ruta 71
  • Ruta 10
  • Ruta 11
  • Ruta 40
  • Ruta 40R
  • Ruta Chichero 7
  • Ruta 3
  • Ruta 4
  • Ruta 203