Verde Ver es el blog de ecología de Zulena Escobedo y República lo publica los domingos

En el mundo del marketing cada estrategia y táctica tiene como objetivo llamar la atención del consumidor y aumentar las ventas de los productos y servicios. En ocasiones estas estrategias pueden representar una gran idea, para algunos consumidores; para otros públicos, un impulso a generar más contaminantes. Me refiero a la recién campaña #PajillasMágicas de la cadena de restaurantes McDonald´s, que no es el único restaurante de comida rápida que incluye pajillas. He leído y escuchado muchas opiniones de esta campaña, desde la perspectiva de marketing, del consumidor y por supuesto, del lado medioambiental.

DE UTENSILIO NECESARIO A LA CONTROVERSIA

Zulena Escobedo, pajillas, popotes, alternativas

Varias fuentes coinciden que las pajillas, como las conocemos, surgieron en la antigüedad para transferir líquidos de un recipiente a la boca. Los indicios más primitivos del uso de pajillas es un registro de los sumerios que usaban tallos para beber cerveza. Luego, se sabe que el uso se incrementó debido a que el producto cumplía el objetivo de reducir riegos de transmisión de enfermedades por recipientes mal lavados o por otras circunstancias. Las primeras pajillas fueron hechas con materiales naturales: tallos o pajas. Después, se popularizó y surgieron otras formas de fabricación industrializada, agregando materia prima como plástico o polietileno, logrando colores y formas divertidas.

Sembrando vida

PROBLEMA MAYOR

Hace algunas semanas platicaba del trabajo del Ing. Sergio Izquierdo, enfocado a mostrar al mundo el gran problema de la basura que llega al océano. Algunos de los principales contaminantes son los envases desechables, bolsas plásticas y pajillas.

En una entrevista, Stuart Coleman, activista medioambiental y surfista profesional comentó: “Vivimos en la era del plástico. Cuando los geólogos del futuro examinen las capas de la Tierra van a descubrir una de plástico. Se ha convertido en el material más abundante en el planeta. El 8% del petróleo es usado para producirlo”. El problema mayor no es producir el plástico, sino como desecharlo y qué hacer luego para minimizar el impacto en la naturaleza. Coleman lidera una asociación que trabaja para hacer conciencia del uso de estos materiales y el impacto en la vida marina, menciona el impacto de estos materiales, pues los animales a veces confunden los trozos de plástico con comida.

ESFUERZOS EN DIFERENTE DIRECCIÓN

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En tanto algunas campañas de marketing alientan el uso de este tipo de productos y son la estrella principal de una promoción de ventas (#PajillasMágicas), otras hacen conciencia para cambiar hábitos de consumo. En este último caso, la comunicación que trabajó Fundaeco, que al mismo tiempo circula en medios digitales: Sin pajilla por favor.

Lo cierto que en la mayoría de negocios que ofrecen alimentos, siempre la bebida incluye pajilla. Nos hemos acostumbrado a recibir ese complemento, es la verdad y en ocasiones nos sentimos ofendidos si no vemos la famosa “pajilla” ¿dígame si no?

DEL PLÁSTICO AL MATERIAL BIODEGRADABLE

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Si las marcas y empresas seguirán usando pajillas y nosotros como consumidores los vemos como algo “cool”, ¿qué ofrece el mercado de materia prima para estos productos? Buscando información al respecto, algunas innovaciones destacan. Por ejemplo, Bamboorganic una empresa dedicada a producir envases desechables para alimentos, toma como base el bambú y la fécula de maíz. Esta empresa pone a disposición pajillas con una vida útil de 60 minutos y un proceso de biodegradación de 15 días bajo composta o basurero. Otras empresas disponen de pajillas naturales de centeno, 100% biodegradables. También, las hay de papel, el atractivo son los colores y diseños que se pueden fabricar.

Aun el mercado para este tipo de productos es limitado, algunas marcas se venden únicamente en tiendas ecológicas y otras por pedidos en línea.

¿Será posible cambiar los hábitos de consumo? ¿Estamos conscientes de la necesidad de buscar productos y satisfactores sustentables? ¿Al consumidor le atraerá un producto amigable con el ambiente o uno que ofrezca beneficios en el corto plazo?

Zulena Escobedo ([email protected])

¡A pedalear!