Según la Ley Orgánica del Ministerio Público, la Fiscal General es nombrada por el Presidente de la República en concordancia con una terna formada por todas las entidades expertas en los temas relativos a la implementación de justicia. Los ciudadanos podemos proponer un candidato, apoyado por 5 mil firmas, para que sea incluido en la nómina de candidatos que es enviada al Presidente de la República. O sea que no es nombrado “a dedo”. El Artículo 1 de la Ley Orgánica del MP establece que debe ser autónoma para cumplir con las funciones que la Ley le imputa, y que se resumen en investigar y ejercer la acción penal conforme al Código Procesal Penal y a la Ley Orgánica del MP.

Tiene 4 funciones: 1. Investigar TODO delito y promover la persecución penal ante los tribunales; 2. ejercer la acción civil y asesorar a quien pretenda querellarse por delitos de acción privada; 3. dirigir a la PNC y demás cuerpos de seguridad en procesos de investigación delictivos; y 4. “preservar el Estado de derecho y el respeto a los derechos humanos, efectuando las diligencias necesarias ante los tribunales”. En ninguna parte habla de otros entes extranjeros con quienes deba trabajar coordinadamente y o a quienes su campo de acción o existencia misma esté supeditado. En todos lados habla en cambio de autonomía. Me pregunto porqué la Señora Fiscal, a quien yo misma bautizara la Fiscal de Hierro en mi artículo del 24 de septiembre del 2015 (como alabo, porque soy mega fan de Margaret Thatcher), ahora sale con que no puede trabajar sin Don Iván, cosa que pone en tela de juicio su capacidad para ejercer el cargo. Da a entender como si no pudiera trabajar sin sus instrucciones, o algo así. Francamente no entiendo y me decepciona. Cómo mujer profesional la he admirado por llegar hasta dónde ha llegado, creo yo, por su capacidad y sus méritos, no por sus amistades o sus alianzas. Antes que empiecen con la cantaleta de las mentiras que circularon en redes, jamás he cabildeado contra Don Iván, ni me han pagado para hacerlo, ni nada que ver. Personalmente, me da igual que el Jefe de la CICIG se llame Iván, Juan o Pedro o como diantres se llame, siempre que cumpla con el mandato para el que la entidad fuera creada. Para mi lo que cuenta son las instituciones, no los personajes. La justicia debe ser igual para todos, hijos o entenados.

La CICIG fue creada como apoyo a las entidades encargadas de la administración de la justicia, no al revés. Su mandato reza que deberá investigar la existencia de cuerpos ilegales de seguridad y aparatos clandestinos de seguridad que cometen delitos que afectan a los derechos humanos, identificar las estructuras de estos grupos ilegales (incluyendo sus vínculos con funcionarios del Estado), actividades, modalidades de operación y fuentes de financiación. Deberá colaborar con el Estado en la desarticulación de dichos aparatos y cuerpos ilegales, promover la investigación, persecución penal y sanción de los delitos cometidos por sus integrantes; y finalmente, recomendar al Estado políticas públicas destinadas para erradicar y prevenir la reaparición de dichos aparatos clandestinos y cuerpos ilegales de seguridad, incluyendo las reformas jurídicas e institucionales necesarias para este fin. En ningún lado dice que ese mandato deba ser ejecutado única y exclusivamente por un Comisionado de nombre Iván Velásquez. Como he dicho siempre, y como la mía es una columna de opinión, me da lo mismo que se llame así, o Pedro, o Juan o como diantres se llame. Lo importante es que ejecute su mandato justa y equitativamente. Todos hijos, o todos entenados. Queremos que se siga luchando contra la corrupción y contra la impunidad, pero venga de dónde venga, sea bajo las autoridades actuales o bajo nuevas autoridades.

Veo en redes a los progres entrando en pánico ante la idea de que se vayan Don Iván o Doña Thelma, cuando lo que debiera preocuparles es que las instituciones funcionen. Si se quedan, pues que bien y que cumplan con sus mandatos. Pero les recuerdo que son seres humanos, como usted y como yo. Supongamos, y Dios no lo quiera, se enferman o les pasa algo que los tiene en cama un par de semanas, por ejemplo, ¿creen que las instituciones que dirigen estarían perdidas sin ellos? ¿Piensan en serio que no existe otro ser humano sobre la faz de la tierra que pueda ocupar esos cargos con la dignidad y seriedad que implican? Me recuerda lo que vi en el Estado, tanto en Cancillería como en otros entes. La gente se adueña de los cargos, no son las instituciones las fuertes, las importantes, sino los personajes que ocupan los cargos, a diferencia de países con democracias estables, dónde las instituciones basadas en leyes son las que dan la estabilidad.

Creo que los guatemaltecos de hoy somos más despiertos y conscientes de los cambios en nuestro país de lo que éramos durante el gobierno de la UNE. Pienso que no volveremos atrás, no seremos un país de tarados que se dejan manipular cual borregos, robar y ver las caras. La mayoría de guatemaltecos deseamos trabajar en un país dónde exista certeza jurídica, dónde imperen las Leyes (pero modernas y de vanguardia, no politizadas y retrógradas), dónde nuestra libertad individual sea respetada, en todas sus manifestaciones, dónde podamos salir a la calle sin miedo a que los terroristas mareros nos maten o nos violen, dónde podamos ser productivos y creativos, y dónde sus hijos puedan aspirar a un futuro mejor. Yo agradezco los aciertos de la Lic. Thelma Aldana y del Comisionado Iván Velásquez. Quizás siento que se han quedado cortos, dado que no han perseguido a invasores de tierras, a partidos como la UNE, a todos los sindicalistas, a los mareros o a otras entidades y aún no hay condenas. De seguir en sus cargos, confío que cumplan con eso también.

Por ultimo quisiera decir que si bien ningún Presidente Constitucional de la República será jamás perfecto, aquí ya se puso de moda que los progres pidan en redes la cabeza del Presidente. Ya aburren con la cantaleta. Todos sabemos que quieren poner a sus líderes en esa silla sí o sí. El orden Constitucional va respetado señores les guste o no, hasta la Ley Orgánica del MP lo dicta así.

República es ajena a la opinión expresada en este artículo