Curvas con estilo es el blog de moda de Priscilla León y República lo publica los domingos.

Antes que nada debo confesar que el titular no fue mi idea, sino que es una frase que le escuché a mi amiga Julia. Hace un par de semanas fuimos juntas a ver Annabelle: creation y aunque nos asustamos con un par de escenas, nada nos preparó para lo que vendría después: ir de compras.

Escena 1. “El calvario”… de que una prenda no te quede. Fotos: Mariano Macz

Resulta que Julia, a pesar de ser talla 8, es como yo, una gran fan de Forever 21. Creo que fue motivada por la sobredosis de tacos del almuerzo, pero le propuse salir de nuestra tienda favorita y  buscar nuevos horizontes en la moda. Estábamos en Oakland Mall y en teoría teníamos una “amplia oferta” de firmas low cost españolas, francesas y estadounidenses. Pues bien, no fue así.

Pon un kimono en tu vida

Pasamos delante de algunas vitrinas y entramos en algunas tiendas a, literalmente ver, porque, o no nos gustaba la ropa, o simplemente no podíamos pagarla. De pronto leímos “descuentos” en la tienda de Stradivarius y nos pusimos como locas. Inocentes nosotras. Efectivamente, los precios eran de ensueño, pero no las tallas. Según mi hipótesis, la L era M, la M era S y la S era XS. De hecho, me llevé un par de vestidos L al probador. Uno no me entró, y el otro, que era gris, me daba un aire a longaniza huehueteca.

Escena 2. “Resignación” Nací con huesos grandes ¿qué le vamos a hacer?

Cuando salimos le sugerí ir a la Jennyfer, una marca francesa que no tiene mucho tiempo en el país, pero que parecía bastante cool. Sabía que no habría nada para cuerpo size 14, pero sí debería haber talla 8. Pues no, y lo que más nos impactó fue un vestido strapless, cuya etiqueta rezaba L, pero que tendría, como mucho, 20 centímetros de ancho. ¡Qué rayos! Ni una niña cabe en eso. En medio de nuestras caras de estupor, la única que parecía estar pasándolo bien ahí era una rubia platinada con outfit de gimnasio que cuando se dio la vuelta reveló un rostro de, por lo menos, 70 años. Sí, sí, ni Annabelle nos hizo correr tanto.

El problema no son los vestidos

Así se sucedió nuestra tarde hasta que acabamos en la terraza de Starbucks, comiendo sándwiches llenos de calorías, in fact el mío era de tiple queso. Estaba claro que aunque dejáramos de comer de aquí a Halloween era imposible entrar en esa ropa. Tal vez es como Nigel le dijo a Andy en Devil wears Prada y “la talla dos se convirtió en la talla cuatro, y la cero es la nueva dos. Así que, si eres talla seis, en realidad eres 14”.

Escena 3 “Resurrección” o cómo este suéter tendrá una nueva vida convertido en un par de mitones.

Me gustaría decirles que la moda nos derrotó, pero no. Sabemos que, aunque sea en tres o cuatro firmas, nuestros sueños fashion siguen intactos.