Los problemas de invasión de tierras en Guatemala han generado una serie de conflictos en la historia del país. Lo más impactante de estas invasiones es que se tornan violentas, y en ocasiones se derivan de la manipulación de dirigentes insurgentes de mala fe que buscan obtener beneficios de tierras ajenas.  

Es así como grupos de delincuentes se apropian de estas tierras para usurparlas y sacar provecho de las mismas, a expensas del trabajo, el esfuerzo y el legado de generaciones.

Para el presente año se contabilizaron 241 casos de invasión de tierras en el país, según un Informe de Monitoreo de la Política y Conflictividad Agraria elaborado por la Secretaría de Asuntos Agrarios (SAA). Estas invasiones se concentran principalmente en los departamentos de Alta Verapaz, Quiché e Izabal.

Hace una semana tuve la oportunidad de escuchar personalmente el testimonio del actual propietario de Finca Bremen, Edwin Wolmers, quien además de ser violentamente invadido hace algunas semanas, perdió a su padre el año pasado ante las constantes amenazas que desencadenaron en su cobarde asesinato.

Lo que llama poderosamente la atención, es la pasividad de un Ministerio Público y de las autoridades municipales, quienes a pesar de las constantes súplicas de auxilio, no han brindado apoyo alguno a esta familia.

Claramente vemos una total ausencia de ley y cumplimiento de la misma. Hoy nos encontramos en tierra de nadie donde todo es autorizado, menos el cumplimiento de la ley.

 

Los guatemaltecos solemos tener solidaridad hacia nuestros compatriotas, pero pocas veces nos ponemos en los zapatos de aquellos que se encuentran en difíciles situaciones clamando apoyo.

¿Qué sentiría usted si se aproximan violentamente a su propiedad para despojarle de su familia? ¿Qué sentiría si un grupo de delincuentes le despojan de lo más sagrado, su padre? ¿Qué haría al encontrarse sin la cabeza de hogar, sin su propiedad y sin sus pertenencias?

Lo primero que haríamos sería denunciar ante las autoridades quienes están obligadas a brindar seguridad jurídica en estos casos. Pero en Guatemala esto es un simple anhelo, ya que en la práctica el guatemalteco no goza de protección alguna por parte de las autoridades y está lejos de garantizar el cumplimiento de la ley en igualdad de condiciones para todos.

Así es como prevalece la impunidad y la violencia que hoy bloquea la inversión y por ende la generación de empleo en el interior del país. Así como Finca Bremen otras tierras en Alta Verapaz, Sierra de las Minas, Quiché e Izabal, están siendo invadidas dejando a cientos de colaboradores sin empleo, amedrentados por grupos que delinquen al usurpar un bien inmueble con fines de aprovechamiento ilícito, despojando a los propietarios de la posesión.

Siendo un delito que se debe denunciar ante el Ministerio Público, impera la impunidad al premiar a estos grupos insurgentes y violentos que hoy bloquean las oportunidades de empleo en el interior del país.

 

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