Vaya sorpresa que ha dado el Congreso en la última semana, en una sesión que pretendía celebrar la independencia de Guatemala los diputados reformaron el código penal de urgencia nacional para recetar una amnistía del delito de financiamiento electoral ilícito y anónimo a los secretarios generales de los partidos políticos.

La reforma realizada al código penal modificaba que los secretarios generales de los partidos políticos tuvieran responsabilidad penal por financiamiento ilícito y de paso modificaron los años de conmutabilidad -pagar una sanción económica en vez de prisión- de 5 años a 10 años lo que dejaba varios delitos conmutables como el hurto, robo y explotación sexual de menores.

¿Cómo un Congreso que ha sido incapaz de realizar reformas importantes en esta legislatura pudo reformar el código penal de urgencia nacional? Esto es una consecuencia que se deriva que unos días anteriores la bancada oficial FCN junto 104 votos en contra de remover el Antejuicio al Presidente Jimmy Morales y nunca habían logrado algo igual en esta legislatura. Los diputados se encontraron en una encrucijada, por fin tenían un número importante de votos ahora la pregunta era ¿Qué hacemos con estos votos?

Con un número importante de votos el partido oficial -FCN- y el partido de oposición -UNE- en conjunto tuvieron la oportunidad de liderar un progreso pero la euforia les gano. Esa euforia política de tener al alcance una mayoría calificada, de tantas opciones como reformas a la Ley Electoral y de Partidos Políticos, a la ley de servicio civil, a la ley de contrataciones del Estado o inclusive una reforma al sistema judicial por medio de una reforma al código procesal civil y mercantil -ya saben de esas numerosas iniciativas de ley que podrían significar un progreso y fortalecimiento institucional pero el Congreso tiene engavetadas- de todas las opciones disponibles para pasar la página del juego político de tira y encoge entre CICIG/Ejecutivo; el Congreso no supo canalizar su euforia política en algo positivo y se disparó en ambos pies con una de las peores reformas que podían realizar.

De lo sucedido no queda duda que muchos diputados del Congreso están totalmente perdidos no tienen una visión amplia de los problemas institucionales que aquejan a Guatemala y por supuesto que denota su ineptitud al reformar la conmutabilidad regulada en el código penal por intentar salvar a sus secretarios generales -también su ineptitud porque su “solución” no es legal pero eso es materia de otra columna- ahora nos encontramos ante la pregunta ¿Tendrán aún la fuerza política de reunir votos o ya se perdió? ¿Podrán encontrar el camino de las reformas que son necesarias para salir de esta crisis?

@joseecheve

 

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