Mientras diariamente vemos en redes sociales la serie “Jimmy se queda, Iván se va”, la realidad productiva en Guatemala es la siguiente. La economía ya muestra señales claras de debilitamiento, aunado a ello el saldo de daños del 50% de saturación de suelos por las lluvias del invierno más fuerte en 25 años, es verdaderamente alarmante.

Según la estimación de daños de la Conred el recuento de daños de las intensas lluvias de las últimas semanas suman 28 muertos, 368 mil 694 personas afectadas, 20 mil 900 personas evacuadas, 1 mil 629 personas en riesgo y 7 mil 182 personas damnificadas.

Sin embargo, solamente el 1.5% de las personas afectadas (5 mil 713 personas), han sido albergadas en 40 centros de acopio, y el 5.4% atendidas (19 mil 941 personas), con cerca de 78.66 toneladas de recursos entregados.

Los daños en la sociedad son alarmantes, así como en términos de la infraestructura. El recuento de la Conred estima 3 mil 925 viviendas con daño leve, 3 mil 126 con daño moderado, 167 con daño severo y 295 viviendas en riesgo de deslizamiento.

Por otro lado, se contabilizan 129 carreteras afectadas y 3 destruidas. Además de 27 puentes afectados y 16 destruidos. Hoy 10 departamentos se encuentran en alerta, 5 de ellos en alerta amarilla y otros 5 en alerta roja.

Claramente la infraestructura del país se encuentra destruida y no solamente por la falta de inversión sino también por los altos niveles de corrupción en las altas esferas del Estado. Al día de hoy ya cobra la factura con el 84% de la red vial del país que ya ha superado su vida útil.
Es innegable el daño que lo anterior ha causado en la calidad de vida de los guatemaltecos.

Estos resultados ya no son solamente alarmantes sino que obligan a trabajar por Guatemala y plantear los planes y soluciones tangibles para reconstruir la infraestructura e inyectar inversión productiva al país en vías de generar las tan anhelas oportunidades para las poblaciones vulnerables.

Ahora bien, si pensamos como sociedad. ¿Nos hemos realmente detenido a pensar qué es lo que debemos exigir para tener una sociedad más digna y justa?

El Estado actual de la infraestructura ya cobra vidas de guatemaltecos. Si esto no es preocupante para nuestra sociedad, no estamos valoramos nuestra vida.

Una o dos personas fuera del actual gobierno no cambian nuestra realidad. Sin embargo, mantener la polarización si daña la institucionalidad del país que necesita certeza para las inversiones. De lo contrario, las oportunidades de empleo no caen del cielo.

Claramente frente a una sociedad polarizada y fracturada con dos demandas antagónicas, no podremos construir país. Como sociedad debemos exigir bienes públicos de calidad que permitan el beneficio de la sociedad.

Mientras no trabajemos por discutir y proponer planes tangibles para reconstruir la infraestructura del país, seguiremos frente a la misma realidad: servicios básicos ineficientes y una sociedad polarizada.

 

República es ajena a la opinión expresada en este artículo