Yo Juan Chiroy Sal, deseo hacer un llamado al pueblo de Guatemala, en especial al señor Procurador de los Derechos Humanos, a los órganos de justicia en Guatemala, a la Corte Interamericana de Derechos Humanos y a toda la comunidad internacional acreditada en Guatemala a la que expongo lo siguiente:

Todos los procesados en el denominado “Caso Alaska” ya hemos cumplido 5 años en prisión preventiva. Es la fecha que nuestro proceso no avanza, a pesar de que en todo este tiempo ninguno de los procesados ha planteado recurso alguno, para no entorpecer el proceso, así poder llegar a juicio. Tristemente para nuestro caso la justicia pronta y cumplida no ha existido nunca. El principio de la objetividad de parte del Ministerio Público es desconocido.

Son 5 años sin acompañar a mis hijos en su vida, de no tener la oportunidad de despertar y acostar a mis hijos por las noches, sin poder llevarlos un día al colegio que ni siquiera conozco, sin poder compartir una cena con ellos, sin poder disfrutar un día recreativo con ellos, porque el único lugar donde ellos comparten con su padre es en la prisión. Ahí aprendieron a dar sus primeros pasos 2 de mis 3 hijos menores.

Todas las noches me pregunto en la soledad de mi celda, por qué el sistema de justicia se ha ensañado en contra de nosotros, será por ser indígena, por ser militar o por ser de escasos recursos económicos y no encuentro justificación. Me pregunto por qué se me han violado mis derechos. Si el único delito por el que se me procesa es el de incumplimiento de deberes, que según el Código Procesal  Penal vigente en el año 2012, tiene una pena de 1 a 3 años de prisión y goza de una medida sustitutiva.

Sin embargo llevo 5 años privado de libertad, que si aplicamos la redención de penas, este tiempo equivale a 10 años de prisión. Eso no es justo.

Quisiera enfatizar en esto, que no pretendemos evadir a la justicia. Al contrario, deseamos ir a juicio para demostrar nuestra inocencia de forma técnica, científica y documentalmente, pero ese día no llega. Al día de hoy nos han suspendido 25 audiencias y nos han prorrogado la prisión preventiva 15 veces de forma desconsiderada. Si leemos el artículo 268 del Código Procesal Penal, las causales para mi excarcelamiento se han producido desde el mes de febrero del año 2013. Sin embargo, no hay voluntad de los órganos de justicia para que se me otorgue.

Asimismo quiero dar a conocer que a pesar de no existir condena alguna, el estado de Guatemala como muestra de solidaridad y apoyo, erogó Q6.5 millones para subsanar a las familias afectadas de Totonicapán. Sin embargo, son ellos los menos interesados para que el proceso avance, al no presentarse a las audiencias. Eso no es ético.

Son 1825 días de estar privado de mi libertad, alejado de mi familia, dejando a mi hijo el más pequeño a la edad de un año. Hoy tiene seis añitos, me pregunta por qué estoy en la cárcel y no encuentro respuesta para él. Me pregunta cuándo voy a llegar a casa y le respondo que no sé, solo Dios sabe cuándo abrirá este cerrojo. Pero él sabe que Dios es bueno. Mis otros dos hijos menores me dicen ´papi día a día oramos al Señor para que regreses a casa a ocupar tu silla´, que hace 5 años está vacía. Mi amada esposa siempre animándome como mi ayuda idónea, a pesar del sufrimiento y la soledad que ha padecido, no abandona la responsabilidad de padre y madre a la vez. Te bendigo en Cristo Jesús Andrea.

Por todo lo antes expuesto, podemos considerar que nuestro proceso no es político, no es ideológico ni es coyuntural, simplemente es una violación flagrante a nuestros derechos humanos. Por lo que solicitamos el apoyo de todas las autoridades del sistema de justicia, su intervención para que se cumpla con el debido proceso y se suspenda la prisión preventiva que hemos sido objeto de forma excesiva.

Dios los bendiga a todos

Juan Chiroy Sal

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