El 1 de noviembre, nos trae a la memoria sabores, tradiciones y vivencias alrededor de la mesa familia, con esas presentaciones y aromas tan característicos. Por consiguiente también recordamos esa cocina de la abuela con sus hijos y nietos, viéndola cocinar y esperando degustar esas delicias de la temporada.

Los recuerdos culinarios se mantienen vivos, porque además de haberse experimentado en la infancia, han sido enriquecidos con el correr de los tiempos a través de esos sentimientos de felicidad que nos brinda una comida en particular.

Es por tanto que nuestras raíces en respuesta a nuestra identidad encuentran la primera forma de expresión en el fiambre como comida tradicional del 1 de noviembre y quizás sin duda alguna es el platillo que más une a las familias desde la compra de los ingredientes porque deben ser de la calidad y especificaciones exactas. Luego está la tarea de cortar las verduras pero con varias tablas y cuchillos simultáneamente, el tiempo pasa rápidamente y se cumple con el cometido.

Las órdenes de la abuela son infaltables para que se cumpla al pie de la letra la receta, porque vale mencionar que esa receta es el tesoro mejor guardado y ha sido traspasado de generación en generación sin sufrir cambio alguno.

Entonces el fiambre es esa mezcla perfecta de verduras previamente encurtidas con una salmuera con base a especias y vinagre, variedad de embutidos y carnes a los que se les adiciona el caldillo insustituible para completar su preparación y darle el sabor esperado. El fiambre es un platillo con mil y una variantes, porque los hay rojos por el colorido que le aporta la remolacha o blancos por no contar con la mencionada entre sus ingredientes; pero por sobre todo el mejor fiambre es el que se prepara en casa por lo que resulta inigualable.
Después de degustar el tan afamado fiambre, el menú no podrá estar completo sin el acompañamiento dulce según el gusto personal o mejor aún con variedad de postres para agradar a todos por igual. Como ayote o jocotes en dulce, chancletas o manzanillas para mencionar algunos. Cabe mencionar que estos postres son conocidos con el nombre de cabecera.

En esta oportunidad les comparto algunos consejos para preparar los jocotes en miel:

Los jocotes a utilizar son los amarillos, los que se encuentran en esta época del año. Se cocinan con suficiente agua con ceniza para lograr que ablande su cáscara y se desprenda la misma. Se lavan y se cocinan con agua, panela, clavos de olor, pimienta gorda y canela, aunque podrá agregar hojas de naranja o su ralladura u hojas de higo para darle otro gusto a la miel y un trocito de jengibre para contrarrestar su nivel de dulzura. Su consistencia será blanda con su miel espesa y oscura por el colorido de la panela.

Otra opción es preparar el ayote en dulce, también característico y representativo de la fecha, adicionarle jocotes amarillos para que se mezclen agradablemente sus sabores.