Un artículo de la revista The New Yorker publicó que el productor Harvey Weinstein contrató a exagentes de inteligencia para investigar a sus víctimas para disminuir las acusaciones de abuso sexual.

La pieza informó que Weinsten gastó miles de dólares y que al final no sirvió de nada ya que todas las denuncias le han costado el destierro de la industria cinematográfica.

Según la revista se conoce del caso de una exagente israelí que contactó con una de las principales acusadoras, la actriz Rose McGowan quien la contactó con la excusa de ser un activista que apoyaba los derechos de la mujer.

La mujer quien trabaja para la agencia de seguridad Black Cube grabó en secreto horas de conversaciones con la actriz. La preocupación del productor era alta ya que McGowan publicaría sus memorias bajo el título “The brave”.

El artículo cita docenas de documentos y a siete personas involucradas directamente en los esfuerzos del productor para evitar cualquier publicación en su contra.

La empresa de vigilancia cobró al menos 200.000 dólares por sus servicios, el productor contrató otra empresa similar, Kroll, que por ejemplo halló 11 fotos del productor con McGowan después de la presunta agresión para desacreditarla.

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