Verde Ver es el blog de ecología de Zulena Escobedo y República lo publica los domingos (Más información en: [email protected])

Actualmente el ritmo de la vida y la constante comunicación digital puede provocar en nosotros un desgaste, no solo físico sino mental, emocional y espiritual.

En la última década el acceso a la tecnología permite que estemos conectados las 24 horas los 365 días del año, la cantidad de información y datos a los que estamos expuestos hace que se presente un agotamiento.

Practicando yoga

De alguna manera, dicen algunos expertos en neurobiología, que la tecnología nos está cambiando, desde la forma de pensar hasta cómo nos relacionados con los demás. También es cierto que el uso de teléfonos inteligentes y otros dispositivos nos vuelve distraídos y desconcentrados en las tareas diarias, pues la atención se enfoca en lo que por medio de estos aparatos atendemos.

Es por estas situaciones que a largo plazo la calidad de vida se puede ver afectada. Existen alternativas para vivir un détox digital, la primera puede ser fijarnos el propósito de por lo menos una o dos horas al día consultar de forma menos periódica los dispositivos móviles, es difícil, yo lo sé, requiere fuerza de voluntad.

Meditar

Inclusive una alternativa más, es aplicar otras formas de comunicación, como la personal y retomar las charlas y reuniones presenciales, aunque la tecnología nos brinda comodidad y acortar distancias con las muchas aplicaciones para búsqueda de datos, envío de información y conferencias de negocios a distancia, de vez en cuando es beneficioso volver a la comunicación tradicional.

NATURALEZA: UN ALIADO

Por su puesto, otra forma de détox digital es desconectarnos totalmente de la tecnología y poner los sentidos en conexión con la naturaleza. En el perímetro de la ciudad podemos encontrar varios sitios para lograr ese objetivo: desconectarnos de todo. Además, en algunos de estos lugares se realizan actividades como clases de yoga, aviturismo, fotografía de naturaleza, senderismo y ejercicios de bajo impacto.

Entre estos sitios están el parque ecológico Cayalá, Kanajuyú, Jacarandas de Cayalá, Green Rush y el santuario natural El Tular.

SANTUARIO NATURAL EL TULAR

“La naturaleza inspira en nosotros sentimientos poderosos”, son palabras que motivan hacer una visita al santuario natural El Tular. Esta reserva está situada a 26 kilómetros de la ciudad de Guatemala, en San José Pinula.

El Tular, restaurante

Además de brindar un espacio natural, se programan actividades como cursos-talleres de biodiversidad y meditación.

Del 24-26 noviembre se llevará a cabo un retiro de silencio y meditación, dirigido por el maestro Savering Gesner, un experto en yoga y líder de este tipo de actividades, es propietario del Hermitage Silent Retreat Center en el lago de Atitlán.

El ruido exterior provoca en cada uno reacciones diversas, desde agotamiento hasta falta de interés en hacer cosas nuevas. Actualmente el ser humano necesita silencio, para reencontrarse y para volver al equilibrio.

Es por ello, que se hace la cordial invitación a desconectarse del mundo y dejarse envolver por el sonido de la naturaleza.

Si a usted le interesa participar o simplemente pasar unos días en conexión pura con lo natural, puede buscar opciones como esta y hacer una reservación, el resultado será el bienestar no solo físico sino del espíritu también.

Atardecer desde Green Rush

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