La política, decimos con frecuencia, es un circo. Lleno de payasos, domadores de bestias, malabaristas y gente que se aprovecha de las debilidades de otros, las similitudes son muchas. Pero es un circo mundial, no sólo de Guatemala, y no lo digo pensando en que mal de muchos, sino más bien pensando en que algo definitivamente está mal en la humanidad para que hayamos llegado a esto. Mi intención con este artículo no es pregonar que “mal de muchos” y por eso hay que conformarse. Es porque quisiera que los Guatemaltecos entendieran que hay que arreglar lo que está mal pero enorgullecerse de todo lo que está bien. Ver lo que no va sin perder de vista lo que sí funciona. Abordar nuestras debilidades sin descuidar o sin ignorar nuestras cualidades. Muchos se lamentan que “sólo en Guatemala” pasan cosas horrendas, y olvidan que los abusos de poder, el diletantismo, la idiotez y la maldad son males mundiales.

Están en los USA promoviendo una reforma tributaria que sin duda, estimularía la economía porque no hay nada mejor en los bolsillos de estadounidenses que dinero extra que pueden invertir en sus negocios, en sus actividades económicas, o invertir en sus hogares. Las posibilidades, en una mente libre que opera dentro de un sistema libre, son muchas. Y aún así, 6 Senadores están cuestionando el plan

Hace dos años el señor Gerardo Serrano, estadounidense, pretendía cruzar la frontera en su pick-up nuevo, que aún está pagando, y siendo un portador de armas registrado, llevaba un arma y 5 (cinco) balas. Cómo estaba tomando fotos, lo detuvieron, lo acusaron de narco y le confiscaron su vehículo. Hoy día está demandando al Buró de Aduanas y Protección Fronteriza de los EEUU, para que le devuelvan su vehículo y cambien una ley que data de hace más de 100 años, que permite estos abusos. De nuevo, hay que tener visión macro y no acomplejarse por los males nacionales.

McCullough, el que investigó lo del escándalo de los emails de la Clinton, testificó ahora que sabe y tiene pruebas de que ella quería despedirlo de su trabajo por saber el la verdad sobre los más de 31,800 emails que ella trató de destruir, rompiendo varias leyes. Como si eso no fuera suficiente, el Representante John Conyers, uno de los demócratas negros más poderosos de la Cámara de Representantes del Congreso de los Estados Unidos, y nada menos que líder de la bancada demócrata del Comité de lo Judicial, que es uno de los más importantes, debe dejar su cargo por acusaciones de acoso sexual. Y para rematarla, la Senadora demócrata Elizabeth Warren anda furiosa por un comentario del Presidente Trump, quién con todo el sarcasmo que lo caracteriza, se burló de las afirmaciones de la senadora de que es descendiente de Navajo. El hombre no es político, y seguro responderá “y a mucha honra” porque serlo es visto como algo vergonzoso. La mujer es rubia y de ojos azules. Me pregunto, si en Guatemala alguien dice que es descendiente de los Mayas y tiene esas características físicas (y no es albina) ¿qué le dirían? Se la comerían viva los progres. Lo que pocos medios muestran son las lindas palabras que el Presidente Trump dirigió a los veteranos de guerra indígenas que honró en la Casa Blanca. O sea, los políticos son políticos, independientemente de raza, género o nacionalidad, y si bien no todos son hipócritas, muchos siguen siéndolo.

Lo que nos lleva a preguntarnos, ¿y entonces qué hacemos? Y nuevamente insisto, hay que empezar por casa. Desde los niños, que aprendan a no tirar basura, a tratar al prójimo con cortesía, a ser honestos sin ser crueles, predicando con el ejemplo, se forman buenos ciudadanos. Si todos tratamos día con día de ser respetuosos de las leyes, de llevar nuestra actividad con honestidad y en buena fe, otro gallo nos cantaría. Eso se repica en nuestros burócratas. No doy mordida y denuncio, debiera ser la respuesta a quién la pide. Y denunciar en redes, rapidito y sin anestesia si le piden mordida. Pero desde no tirar basura a la calle, hasta respetar a los animales, son costumbres aprendidas en casa. Y quien no tiene casa, la sociedad debe suplir esa falta con escuelas que funcionen. Pero ¿cómo hacerlo si el gobierno está patas arriba? ¿Cómo tener certeza jurídica si a los jueces decentes los enjuician y a los corruptos los ensalzan?

Haciendo conciencia propia y entre nuestros símiles y allegados. Me gustó lo de que Guatemala somos todos, porque al final del día, seamos del origen étnico que seamos, los problemas, los sufrimientos y las preocupaciones vienen siendo similares para la gran mayoría. Es sólo con libertad y un marco legal lógico y funcional que el individuo logra explotar su potencial individual para su bien y el de su entorno, que al final es el de su país. Juntos mucho se puede, pero basta ya de acomplejarnos por los problemas internos, es hora de enfocarnos en lo bueno, en lo positivo y en las soluciones.

República es ajena a la opinión expresada en este artículo