El Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (MARN), el Ministerio de Cultura y Deportes (MICUDE) y el Instituto Guatemalteco de Turismo (INGUAT), ofrecieron de manera conjunta la conferencia interinstitucional denominada “Conmemoración de la quema del diablo con responsabilidad ambiental”.

“Las tradiciones forman parte de nuestra cultura, que se forma en función de la historia, los valores y otros factores que nos definen como guatemaltecos. Y las tradiciones son refuerzos positivos de la pertenencia a nuestra nación. Nos hacen compartir prácticas y generar un vínculo importante que crea una identidad”, manifestó el director del Inguat, Jorge Mario Chajón. “Sin embargo, debemos aprender a practicarlas de una forma sostenible, sin afectar nuestra salud y mucho menos generando un daño irreversible al ambiente”.

Como parte de estas medidas, el Departamento de Residuos y Desechos Sólidos del MARN convocó a una mesa técnica a expertos del MICUDE, a través de su Viceministerio de Patrimonio Cultural y Natural y del INGUAT para que como instituciones rectoras de sus competencias promuevan de manera conjunta un programa para conservar las tradiciones, pero de una manera amigable con el ambiente.

Asimismo, se pidió el apoyo del Cuerpo de Bomberos Municipales (CBM) para enriquecer las propuestas en esa materia, especialmente en materia de seguridad y manejo de situaciones asociadas a la conmemoración de la quema del diablo el próximo 7 de diciembre.

No quemar basura

Durante la conferencia, técnicos del MARN hicieron una presentación relacionada con la evolución y cambios que la quema del diablo ha tenido con los años, específicamente que en sus inicios existía un reducido número de fogatas realizadas únicamente para acompañar los rezos. Los materiales que entonces se empleaban eran naturales (pasto, hojarasca, chiriviscos o residuos agrícolas) y cuya combustión únicamente generaba dióxido de carbono, un gas no tan nocivo.

Sin embargo, el incremento exponencial de habitantes que ha tenido el país en las últimas décadas, el número y magnitud de los actuales fogarones, así como el uso de nuevos residuos proveniente productos desechables (plásticos, duroport, llantas). Esto ha generado la combustión de dióxido y monóxido de carbono, dióxido de azufre, material particulado, metales pesados, dioxinas y furanos, todos ellos gases de efecto invernadero que afectan gravemente el ambiente, los recursos naturales y la salud de todos los seres vivos.

Entre los eventos ambientales asociados a la quema del diablo pueden citarse:

Contaminación de aire, suelo y agua. Generación de gases de efecto invernadero que causan el cambio climático. Efectos negativos a la salud en el corto, mediano y largo plazo como: ardor de ojos, irritación en las vías respiratorias y exacerbación del asma, enfisema pulmonar, cáncer, disrupción endocrina, espina bífida, malformación y alteración neuroconductuales.

Recomendaciones

Dado que aún prevalece la práctica de quemar residuos con alto nivel de toxicidad, en ocasiones por desconocimiento, el MARN, el MICUDE, el Inguat y el CBM, recomiendan el uso de las piñatas para la celebración de esta tradición.

Invitan a reciclar el papel, vidrio y plástico; y exhortan a no quemar los siguientes materiales: PVC, plástico, duroport, mantas vinílicas, aerosoles, vidrio, aceites y lubricantes, solventes, punturas, papeles de baño, colchones, llantas o cualquier otro desecho.

 

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