Al escribir este artículo me entero que el Proyecto de Presupuesto 2018 no pudo ser aprobado dado que no se consiguieron los suficientes votos en el Congreso para su aprobación.  Suena extraño que se aprobara en dos lecturas pero que al final fracasara la tercer y definitiva lectura justo el día en que vencía el plazo para su aprobación.

La no aprobación de este proyecto se dio por razones políticas que nada tienen que ver con el contenido del mismo.  Yo me opuse por razones financieras y económicas.

Financieras porque el presupuesto estaba inflado en cuanto a los ingresos y pretendía contratarse una deuda sin precedentes.  Además, la deuda serviría para pagar deuda y gastos de funcionamientos en su mayoría dejando poco para inversión.  Sea como sea, era un presupuesto imposible de cumplir por no haber hecho bien el trabajo.  En cuanto a gastos, se habían inflado de acuerdo a los ingresos sobreestimados lo cual era otra aberración.

Económicas porque mayor gasto del gobierno no significa que la economía estará mejor.  Mayor gasto del gobierno significa menor inversión privada ya que el gasto viene de impuestos o deuda.  Si viene de impuestos deja menos riqueza ahora en manos de los que la crean y si viene de deuda le estamos pasando la factura a nuestros hijos y nietos quienes tendrán que pagar en l futuro impuestos para cancelar la deuda adquirida hoy.

También hay otro aspecto económico ya que el ministro comentó que con este presupuesto esperaba incentivar la economía del país a través de un mayor gasto.  Pero esta política keynesiana es empobrecedora dado que implicaría provocar un desajuste irresponsable en las finanzas públicas del país además que la razón por la que la economía del país está con un crecimiento más lento de lo normal es debido a las resoluciones inmorales y nefastas que tanto la CSJ (Corte Suprema de Justicia) y la CC (Corte de Constitucionalidad) han emitido frenando inversiones millonarias.  Eso ha creado tal incertidumbre en el país que las inversiones nuevas han disminuido en todas las áreas posible, no sólo en hidroeléctricas y minería sino en todo tipo de actividad productiva.  Si a esto le sumamos el caos causado por la inestabilidad e incertidumbre que el gobierno ha mantenido en este año debido a renuncias de ministros, baja ejecución presupuestaria, deterioro de infraestructura, miedo a aprobar licencias y permisos, degradación de la calificación del riesgo país, etc… entonces vemos que para que el crecimiento económico se recupere con vigor hay que corregir estas cosas y no incrementar el gasto público.

El gobierno tendrá que basar sus gastos en el presupuesto de 2017.   Yo esperaría que los ingresos tributarios de 218 terminen alrededor de Q.59,000 millones lo cual permitirá amortizar deuda.  También considero que el gobierno debería cerrar algunos ministerios y eliminar algunas partidas que sólo han servido para corrupción y no tienen nada que ver con la principal función del gobierno que es seguridad y justicia.

Al final, celebro la no aprobación del presupuesto porque hubiera sido agregar un problema más a la ya deteriorada economía que tenemos.   Así que a trabajar y arreglar los otros problemas para que este país se ordene y comience su recuperación.  Hay mucho por hacer.

 

República es ajena a la opinión expresada en este artículo