México, oportunidades para Guatemala en tiempo de cambios

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Presentar el mercado de México como una de las oportunidades para Guatemala, puede ser visto para muchos, como equivocado. Esto se hace más notorio, después de la devaluación del peso mexicano en los últimos años, que hace a los productos guatemaltecos menos competitivos en ese nicho.

Pero si les digo que las exportaciones de Guatemala a México han incrementado alrededor de un 11 por ciento en este año, quizás su visión empiece a cambiar. Y si además de ello, el total vendido en 2016 a ese país, año en que el peso sufrió una devaluación importante, fue 6.7 por ciento más que en 2015, el pensamiento ya cambia por completo.

Ambos países gozan de un acuerdo comercial, una frontera terrestre muy importante y, al fin y al cabo, México es para Guatemala, el quinto mejor mercado de exportación, detrás de EEUU, El Salvador, Honduras y Nicaragua. Considerando el tamaño del mercado mexicano versus el de los vecinos centroamericanos en conjunto, es evidente la gran ventana de oportunidad que existe.

Es verdad que existen barreras arancelarias, no arancelarias y aspectos logísticos aún pendientes de trabajar, pero la buena noticia es que, tras las noticias sobre la renegociación del NAFTA, México está comenzando a mirar al sur.

Hay productos excluidos en el tratado como el café, que se deben trabajar a medio plazo para que haya más equidad. Igualmente es clave seguir trabajando en el cumplimiento de normas, medidas sanitarias y fitosanitarias. Y, claro, también en aduanas y sus servicios.

Guatemala trabaja en temas fitosanitarios, por ejemplo, con la modificación de algunas subregiones que han sido liberadas del problema de la Mosca del Mediterráneo. Gracias a ello, los microproductores de Petén pueden exportar papaya hacia México y Estados Unidos, lo que además hace que ese departamento ya no dependa tanto de la ganadería.

Por su lado, México está trabajando en mejorar su infraestructura en la parte sur del país, de la que el exportador guatemalteco puede beneficiarse. Además, implementará un programa de las zonas económicas especiales en las áreas que no han crecido, con medidas de largo alcance.
México es además el tercer mayor inversor en Guatemala, detrás de Estados Unidos y Canadá, y ahora más que nunca sus empresarios están mirando hacia el sur, buscando formas de establecer conexiones más profundas con empresarios guatemaltecos.

Y mientras el peso mexicano se estabiliza, también ese mercado puede ser una oportunidad de inversión para el exportador guatemalteco, tanto de forma directa, como en tecnología, que puede hacer nuestra agricultura, manufactura y servicios, más competitivos. Guatemala ha invertido millones en la agroindustria en México.

Haciendo un “benchmark” es posible apreciar que en el sector de azúcar existe cogeneración de electricidad o la inversión en aceite de palma. Ha habido una importante inversión en los estados de Michoacán o Jalisco.

Pero las oportunidades principales para Guatemala en su relación de exportación con México se encuentran en el sector de manufactura. México es un importador de bienes. En productos intermedios a granel compran semillas y aceites, también importan granos como maíz estadounidense.

Aceite de palma es nuestro principal producto de intermedios que exportamos a México, en granel es el hule. Exportamos también partidas importantes en los sectores de azúcar, artículos de vestuario, materiales textiles, bebidas alcohólicas, camarones, langostas, detergentes, jabones, insecticidas, fungicidas, desinfectantes, manufacturas de papel, cartón, de plásticos, preparados a base de cereales o de carne, crustáceos y moluscos.

Por todo ello, recomendamos a los exportadores guatemaltecos a mirar hacia el norte, un norte cercano geográfica y culturalmente.

 

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