Siendo un ex diplomático, he visto como los ex Embajadores al dejar su cargo para pasar a retiro, pasar a otro destino o lo que sea, dejan el cargo, no siguen apegado a el por más que se lo hayan disfrutado, por más que lo hayan vivido intensamente, por más que les encante el país anfitrión al cual no pertenecen. Tienen claro que su misión y su trabajo se debe a su país de origen, y por más afinidades que tengan con el país anfitrión, al retirarse dejan el tema por lo sano. Es por ello que me llama la atención que un ex Embajador, de uno de los países que se supone tiene una de las Cancillerías más profesionales del planeta, se siga inmiscuyendo en los asuntos internos de un Estado para el cual él es ahora un turista, que para algunos en un momento fue un héroe, para otro puñado un paria, y un don nadie para la mayoría.

Me refiero, obviamente, al Embajador (porque el título uno no lo pierde, una vez Embajador, siempre se es Embajador) Todd Robinson quién no parece entender realmente quién es él en Guatemala y cual debiera ser su labor. Siendo Embajador nos faltó el respeto en todas las formas posibles. La soberanía, que reside en el pueblo, le importó un pepino, y lo dijo en televisión, así que en realidad, el pueblo mismo le importó y le sigue importando poco o nada. Siendo Embajador, rompió protocolo mil veces, incluyendo el romper con la Convención de Viena que por décadas ha regido las relaciones diplomáticas que sus antecesores tanto han respetado y observado, y se metió de lleno y con la más absoluta carencia de diplomacia en los asuntos internos del país anfitrión. O sea, ha querido que los guatemaltecos respetemos leyes nacionales e internacionales, cuando con su ejemplo nos demostró que a él le valen madres. Se cree por encima de la ley siendo o no Embajador y puede hacer lo que se le pegue la gana con Guatemala. O al menos, eso parece.

Dicen que reside en Antigua con su pareja, y que es chapín. No me consta, pero si le sonríe el amor, pues bien por él. Pero que viva, dejando en paz a mi país. Suficiente veneno nos ha metido. Sus logros hablan por sí solos. Si bien se bajó a un Presidente y Vicepresidenta corruptos, que no hay modo que condenen, junto con el colombiano nos ha polarizado más de lo que polarizó nuestra sociedad el conflicto armado interno. A muchos, en su desesperación por la corrupción, les importa poco la soberanía demostrando no comprender la importancia que esa tiene. Lo que veo son los números actuales, que son preocupantes. Cuando tomó posesión de su cargo, la economía nacional apuntaba a un crecimiento por encima del 3%. Cuando salió de su cargo, nos ha dejado con un aproximado del 1,3% según datos en línea de varias fuentes, incluyendo el Banco Mundial, y siendo Guatemala el penúltimo país en el Hemisferio Occidental en atracción de inversión extranjera, solamente unos puntos arriba de Venezuela. Hasta el S&P nos hizo una baja de calificación de BB+ a BB-. ¿Y eso por qué? Pues porque la inestabilidad política que vivimos en nuestro país ha dejado claro que somos un desmadre, y así quién quiere venir a invertir. Lo que muchos que sólo critican no analizan es que ningún Presidente democráticamente electo puede gobernar con dos semi-dioses respirándole en los hombros.

Entre las invasiones de tierras, cierres de hidroeléctricas y minas, etc promovidas por los amigotes de Robinson, incluyendo delincuentes como Daniel Pascual (vean fotos en Internet, hay varias), dejan claro dónde están sus simpatías. Típico socialista Gucci. El hombre critica a los ladrones de la línea, pero es amigo de quienes roban energía eléctrica con el mayor de los descaros. No me parece muy coherente, ni mucho menos lógico, tener semejantes muestras de sesgo ideológico y ético. Me pregunto si no será que defiende los intereses de Soros, y por eso ha querido llevar a Guatemala a la ruina.

Un Embajador debe, entre otros muchos temas, defender los intereses de las empresas y ciudadanos de su propio país. Robinson no pidió, al menos públicamente, que se investigara el asesinato del Embajador de los Estados Unidos en 1968, a manos de sus amigos de la guerrilla. Ah, pero a las audiencias contra el General Rios Montt si se fue a meter, sabiendo que su presencia era tomada como en apoyo a la parte acusadora. Muy objetivo el embajadorcito. Ese asesinato vil que dejó al entonces Embajador tirado en la acera de una calle, le viene entonces del más absoluto norte, como decimos en buen chapín. En su lugar, Robinson apoyó y aplaudió y lo sigue haciendo que nuestros hijos y nietos queden endeudados para que el Estado pague resarcimientos a Raymundo y medio mundo, supuestas víctimas del Ejército. De las cuales, en un par de juicios, no se les vio ni la cara. Hasta decían que no hablaban español pero texteaban (hay fotos en redes) cuando los celulares no vienen en lengua. O sea… dudar de la legitimidad del juicio, es fácil.

Y ahora que finalmente se fue, insiste en seguir mandando. Independientemente de que el Presidente Constitucional de la República, Lic Jimmy Morales no sea un político ni un burócrata experimentado, creo imposible gobernar un país con 2 semi-dioses, reyecitos o similar que se creen dueños del país que debiera poder gobernar. Si en una casa el padre y la madre valen nada, y quien manda es el vecino que se ha venido a instalar a la sala permanentemente a ver TV y fiscalizar que se come etc, ¿qué orden puede tener esa casa? Algo así es lo que ha hecho y sigue queriendo hacer este señor. Para rematarla, se mete a tweetear “calificando” las acciones del nuevo Embajador, que si parece ser una diplomático de verdad y no se ha metido en clavos. Esperemos no lo haga, parece una persona sensata y lógica, ante todo, que si respetará las leyes que rigen su paso por Guatemala.

Tanto a Robinson como a Velásquez se les olvidó que debían apoyar al fortalecimiento de la administración de justicia, la lucha contra la corrupción y la impunidad, sin sesgo ideológico alguno. Esa era la meta, ya que la mayoría de Guatemaltecos que siguen el tema, que somos la minoría a nivel nacional, nos parece bien la CICIG, apegada a su mandato, y que la justicia sea igual para todos, sin importar etnia, clase social, posición económica, afiliación política o sector al que pertenezca.

Y para finalizar, si a popularidad vamos, los que apoyan a Robinson son el mismo 3% que vota por la izquierda en las elecciones. Los mismos a los que les pagan para pasar en redes todo el día hechando pestes a los amantes de la libertad y la democracia. El otro puñado somos los que amamos la libertad y la democracia y recibimos los oprobios que nos dicen los de izquierda, ya que a pesar de nuestras actividades laborales encontramos o hacemos tiempo para darnos palo en redes defendiendo al sector productivo generador de empleo, al orden constitucional, al Estado de Derecho y a la libertad individual. La gran mayoría de ciudadanos, de los 16 millones que aproximadamente conformamos este bello país, les viene del norte el señor en cuestión. Esa gran masa, son personas que quieren un país libre, dónde sus hijos puedan estudiar, dónde tengan salud, carreteras, puedan cuidar sus siembras y sus animales, llevar sus vidas sencillas en paz. Tengan agua potable, electricidad barata, acceso a realizar sus sueños. A esa gente, trabajadora no parasitaria, le importa un comino el EX Embajador. Así que si me molesté como muchos chapines que damos seguimiento a las redes sociales, es porque a mí sí me molesta que nos falte al respeto, y que siga metiendo sus narices donde no cabe.

Mejor vaya a defender a su amiga la Clinton, que hasta fiesta le tenía cuando pensó que ganaría, igual a como pensó que ganaría en Guate su amiga Sandra Torres.

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