Las oportunidades en este país desde hace unos 30 años se han vuelto cada vez más escasas y eso lleva a que muchos guatemaltecos decidan irse a otros países, pero en especial a Estados Unidos en búsqueda de mejores condiciones de vida, aunque eso signifique dejar a esposas, hijos, madres, padres, hermanos y costumbres con tal de conseguir ingresos dignos.

La mayoría de los guatemaltecos contamos con algún familiar o amigo que está en las tierras de la “oportunidad” tratando de cumplir el famoso “sueño americano”, y así forjar un camino distinto en el que se puedan realizar como hombres o mujeres.  Se estima que son más 1.8 millones de guatemaltecos los que han dejado el país, teniendo como residencia Estados Unidos.

Lo que mencioné antes, es solo un numero bastante significativo para una sociedad en la que se calcula a más de 17 millones de habitantes, y en donde la mayoría son jóvenes que se encuentra en estatus de búsqueda de oportunidades, que muchas veces nunca llegan,  y de suceder no son suficientes para cubrir las necesidades básicas, por eso las remesas constituyen una cantidad considerable de ingresos para el país.

Las remesas son el aporte para las familias que se quedaron aquí, es por ello que las nuevas políticas de migración espantan a todos y no digamos al gobierno que pone en evidencia la necesidad de esos ingresos para mantener estables las condiciones macroeconómicas del país.

Se estima que las deportaciones para el año 2018 serán masivas, y con eso engrosaran las filas de desempleo en el país, pero no solo eso sino lo que representa para aquellos que desearon cumplir el sueño americano y no pudieron, por supuesto que esto se traduce en una cadena de desastres en la sociedad.

Por eso me pregunto que pasara con el ingreso de dinero al país producto de las remesas, y con la misma sociedad que se encontrara con miles de retornados en busca de subsistir.

Es de recalcar la importante decisión que tiene el Congreso con la elección de quien podrá dirigir al CONAMIGUA, entidad creada para resolver los problemas de migración y ayudar en muchos aspectos como repatriación, capacitaciones, relaciones bilaterales entre los países, búsqueda de soluciones a los complejos problemas de la migración.

Por todo esto es que esa elección es tan importante, y quien la dirija debe ser a mi juicio, alguien con las capacidades comprobadas tanto de experiencias vividas como migrante y con una noción de la problemática existente.

Creo que esa elección debe basarse en buscar al ideal y sobre todo alguien que pueda hacer el mejor trabajo. Es por eso que basta destacar la experiencia con la que cuenta uno de los candidatos, Marvin Otzoy, quien llamo a mi atención por los conocimientos académicos que posee por la experiencia que ha desarrollado viviendo en el extranjero y por la calidad de planes que podría desarrollar.

Junto a él se encuentran otros candidatos como Carlos Narez, Rafael Salazar, Rita Elizondo y Edwin de León, y no es que los desestime o piense que no lo podrán hacer ellos también, pero creo que instituciones como está deben quedar en manos de personas conocidas entre la comunidad y que entienden de sus necesidades.

El congreso tendrá que decidir y ojalá sea aquel que con experiencia y capacidad logre que el CONAMIGUA, se convierta en un herramienta formidable para ayudar a los guatemaltecos en el extranjero, y que le otorgue dinamismo a una institución que por mucho tiempo ha permanecido oculta de sus capacidades, que ahora más que nunca necesita de una renovación ante los tiempos difíciles que se avizoran en el tema migratorio.

 

República es ajena a la opinión expresada en este artículo