El dictador Saddam Hussein en los momentos más intensos de la primera guerra del golfo pérsico anuncio con gran estruendo que se avecinaba “la madre de todas batallas”, declaración con la que pretendía amenazar a la gran coalición militar occidental generándoles temor frente al tipo de respuesta que preparaba la guardia republicana iraquí.  La frase llegó a calar en la prensa occidental tanto por sus connotaciones apocalípticas como por lo que representó el fiasco posterior, cuando las fuerzas de Hussein simplemente hicieron aguas ante las primeras rondas de bombardeo y artillería enemigas.

Un pensamiento similar se me antoja frente a uno de los procesos que se aproximan en Guatemala.  Dentro del calendario político institucional se anuncia ya para febrero de 2018 el inicio del proceso de designación de la persona que será titular del Ministerio Público. Siendo esta entidad una pieza clave en la procuración de justicia y dado el perfil alto de los temas que ha llevado, no podemos menos que pensar que para muchos de los actores sociales, políticos y económicos del país ésta será “la madre de todas las batallas”. De hecho ya lo ha estado siendo. Me atrevo a pensar que muchos de los acontecimientos políticos de gran impacto ocurridos el presente año tienen su origen precisamente en esto.  Hay demasiado en juego, desde el destino de vidas y haciendas hasta la masiva inversión financiera y de prestigio internacional de lo que representa un proyecto inédito de seguridad nacional para la primera potencia mundial, como para que se deje el resultado al azar o al capricho de algunos pocos.

Los dispositivos tácticos de unos y otros grupos comienza a hacerse sentir ya. No parece ser muy evidente la neutralización judicial de algunos actores? No vemos esfuerzos también para acomodar los marcos legales o los criterios de referencia que se usaran, para ajustarlos a tal o cual personaje? No se estarán ya preparando la batería de acciones legales ante el máximo tribunal constitucional para “encarrilar” o “descarrilar” el proceso dependiendo de cómo se va dando la correlación de fuerzas? Si hay algo que ya se puede anticipar con precisión de relojería suiza es precisamente el cómo unos y otra actuarán en los próximos meses.

No obstante lo anterior, hay ciertos hitos que debemos asegurarnos quienes buscamos que este proceso termine bien. Volver al MP de hace veinte años no debería ser una opción. Garantizar que haya un compromiso sostenido en la lucha por la transparencia es indispensable.  Asegurar que los mejores profesionales       -los probos, los competentes, los independientes- participen en la selección es una obligación. Cerrarles el espacio de maniobra a las mafias y a las estructuras que se nutren de la impunidad es innegociable.

Que por el perfil del puesto en juego ésta será la madre de todas las batallas, quizá sí. Que sea un fiasco para los malos, como lo fue para Hussein,  tendremos que asegurar que lo sea.

 

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