Que será de nosotros el día que tengamos un presidente con el que siempre hemos soñado, que este sea honesto, honrado, congruente, inteligente, amigable, profesional, justo, correcto y todos aquellos atributos que son los elementales para gobernar un país.

Un presidente que supere toda expectativa y que este por arriba de todos aquellos que nosotros mismos hemos estigmatizado como los mejores presidentes de Guatemala.

¿Ese día los ciudadanos dejaremos de quejarnos?

Si en Guatemala se diera el caso de elegir correctamente a nuestro presidente, el pueblo dejaría de ser intolerante, corrupto, violento, dejaríamos ese día de discriminar, va a dejar de comprar cosas robadas o se va a dejar de comprar piratería, van a dejar los grupos como CODECA de robar luz, van a dejar de invadir las fincas, va a dejar de existir el maltrato a la mujer, van a dejar los guatemaltecos de usar los parqueos para personas con discapacidad cuando no los necesitan.

La respuesta a lo anteriormente planteado es rotundo NO, ninguna presidente aun siendo el mejor, puede lidiar con una sociedad que se niega a asumir gran parte de la responsabilidad del caos en el que se encuentra actualmente Guatemala.

Los guatemaltecos queremos elegir a un espantapájaros de presidente para que sea él quien realice lo que nos corresponde a cada uno, es totalmente nefasto el pensar que una persona puede convencer a un marero que deje de extorsionar, a que un narcotraficante deje de traficar, a que un padre irresponsable que golpea a su esposa lo deje de hacer. Queremos que llega alguien que acabe con la violencia, con la impunidad y con la corrupción no sin antes darnos cuenta que son vicios de una sociedad que busca a alguien a quien arrojar la culpa de todo, hasta del porque se inundan las calles por la misma basura que los ciudadanos son los que la tiran.

Los guatemaltecos creemos actuar de manera correcta pero nos pasamos altos, le queremos dar mordida al policía que cumple con su trabajo en un puesto de alcoholímetro, queremos tener conectes para que nuestros tramites salgan antes que todo aquel que cumple con el tiempo que estipula la ley, los guatemaltecos simplemente queremos quien haga y cumpla nuestros caprichos como sociedad.

Es necesario que desde niños enseñemos el poder de cambio que hay en cada uno de nosotros para que conforme se vayan desarrollando nuestra sociedad cambie y por consiguiente nuestros problemas cambien y con esto nuestros gobernantes logren ese cambio que tanto anhelamos.

Pueblo de Guatemala, abramos los ojos y démonos cuenta que nosotros mismos somos los responsables de lo que está pasando, definitivamente en una sociedad de este nivel los únicos que podemos hacer un cambio somos nosotros mismos o acaso nos gusta tener el estilo de vida que tenemos actualmente en Guatemala.

Analicemos y vemos que es lo que en realidad queremos como nación.

Adaptado para Guatemala del discurso de Amado Avendaño.

 

República es ajena a la opinión expresada en este artículo