Me preocupa Honduras.  Los problemas de este país son causados por esa falta de certeza ante la ley y la ausencia del Imperio de la Ley.  Igual ocurre en otros países pero más marcado en un país donde los políticos manipulan la constitución y las leyes a su antojo.

Nada de lo que está sucediendo ahora, es decir, ese injustificable, desenfrenado e injustificable vandalismo, motivado en buena parte por sus nefastos líderes como Nasralla Salum y Mel Zelaya, tras bambalinas, estaría ocurriendo si, en primer lugar, el Tribunal Supremo Electoral no hubiera dejado de publicar constantemente el avance de los resultados de las elecciones pasadas.

Pero antes de esto, hay que recordar que constitucionalmente, en Honduras no se permite la reelección.  No se le permitió a Mel Zelaya en su momento porque era inconstitucional.  Entonces, ¿por qué se le permitió a Juan Orlando Hernández, el actual presidente, poder participar en unas elecciones para reelegirse?  ¿Cómo es posible que el más alto organismo en materia constitucional cambie a conveniencia sus resoluciones?  Esta falta de certeza ante la ley es, sin duda alguna, la gran causante principal de todo este caos.

El pueblo hondureño está molesto con este tema de la reelección.  El partido de Hernández ganó abrumadoramente los escaños en el congreso.  Pero su representante a dirigir los destinos de esa nación, aparentemente ganó, según el Tribunal Electoral, por poco margen.

Las protestas pueden ser justificadas, pero jamás el vandalismo, los saqueos a comercios ni la violación de la propiedad privada.  Es una vergüenza ver cómo el candidato Nasralla junto con su sombra Mel Zelaya han provocado estos actos vandálicos demostrando así un negativo liderazgo.

La falta de certeza ante la ley es clara.  Un día los tribunales constitucionales dan una resolución en un sentido y otro en el contrario.  ¿Cómo puede un país prosperar con semejantes contradicciones?  Lo mismo está pasando en Guatemala con la Corte de Constitucionalidad al emitir fallos que se contradicen entre sí.  Esto causa inseguridad jurídica, aleja las inversiones en el país y somete a los ciudadanos a sobrevivir por pura inercia en vez de tener más y mejores oportunidades de salir de la pobreza.

¿Qué pasará ahora en Honduras? Si algo hay que arreglar en Honduras como punto número uno es precisamente esto, recobrar el Imperio de la Ley y la certeza de la misma.   En cuanto a estas elecciones, ya el Tribunal electoral declaró ganador a Juan Orlando Hernández, pero con más dudas que certeza.  La OEA emitió una resolución como observadores que deja dudas por el hecho que el Tribunal Electoral dejó de dar resultados continuamente y cuando volvió a darlos los números eran otros cambiando la tendencia.  Puede que esa tendencia hubiera cambiado, pero jamás debió haber dejado de dar los resultados para demostrar la limpieza y transparencia del proceso.  En esto, puedo decir con orgullo, que los guatemaltecos somos superiores ya que los resultados se comienzan a dar inmediatamente después del cierre de las elecciones y a la media noche del mismo día suele conocerse bien la tendencia o incuso el ganador.

¿Se podrán repetir las elecciones?  No lo sé.  NO creo que Juan Orlando Hernández quiera hacerlo.  Más bien creo que va a forzar a que los hondureños acepten el resultado y seguirá utilizando el estado de sitio para someter al orden a los vándalos.  Es un mal precedente.  En lo personal no me gusta para nada Nasralla ni sus populistas ideas respaldadas por Mel Zelaya.  Pero tampoco me gusta que un país continuamente esté violando sus propias leyes y cambiando las opiniones sobre aspectos tan claros como el ocurrido con la reelección o no del presidente de la república.

Esperemos que los hondureños resuelvan pronto sus problemas y que Honduras pueda seguir adelante para bien de todos los hondureños y el resto de centroamericanos.

 

República es ajena a la opinión expresada en este artículo