El cambio de la Rosa de la Paz, diciembre 2017, fue concedido a la profesional Rosa Idalia Aldana Salguero. Con este acto se le nombra embajadora de paz, mérito ya reconocido por la Organización de las Naciones Unidas al incluirla en el grupo de expertos para lograr una acción inclusiva de las personas frente a la acción deshumanizadora latente a nivel global.

Las acciones de los Acuerdos de Paz, lamentablemente opacadas por determinaciones complejas del sentimentalismo guatemalteco y la demagogia que con múltiples acciones margina a sectores vulnerables de la nación guatemalteca.

La profesional de la Comunicación, Aldana Salguero ha sido a pulso ganar no para sí misma sino por sí misma hacia los demás un papel significativo, en la juventud, en los intelectuales que la convierte en una brújula del camino a seguir en pro de la prosperidad de los guatemaltecos.

Las controversias del 2017 debilitaron el espíritu de esperanza y determinación de Guatemala en su afán de unidad y confianza que debe tener como pueblo. Muchas naciones en el mundo atraviesan por esa desesperanza. Guatemala se encuentra en 2017 en una encrucijada. En un mundo tecnificado e integrado a redes de comunicación mecanizados, este sencillo pero digno acto marca un hito de esperanza en el bienestar de los seres humanos.

La pasividad de los ciudadanos, su actitud apagada, poco sentimental y el sentimiento hacia los demás han sido minusvalorados por un condicionamiento psicológico que ha logrado como objetivo esa incoordinación de la vida social, manipular emociones y controlar la vida de los seres humanos.

Es indudable que la acción incansable de Rosa Idalia, inspirada en decisiones responsables permite que hoy por hoy sea líder de un éxito formidable al frente de una serie de organizaciones que desencadenan un bienestar generalizado.

Ella ha logrado devolver a muchos, en su ámbito de acción el control social antes de caer en la victimización. Ha entendido que el mundo es maleable, estratégicamente maleable y que si se está preparado, en el momento justo las cosas redundan en bien.

La persecución del bienestar humano deja el lenguaje utópico o ilusorio para convertirse en una realidad palpable que beneficie a una nación y no se focalice en personas particulares. Esa desesperanza generalizada hoy tan de moda es el resultado de la pasividad ante la acción y la tarea a emprender.

Rosa Idalia Aldana Salguero es guatemalteca, inspiradora del futuro de esas generaciones que transforman día a día la realidad nacional y que ese merecido reconocimiento solo constituye la punta del iceberg de un trabajo al cual dedica su empeño día tras día.

Enhorabuena a Rosa Idalia

 

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