¡Brindo por el ahorro!

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En mi último artículo de cada año, como este, suelo brindar por un tema que, en general, parece impropio o impopular. En 2014, por ejemplo, brindé por el dinero y bueno, tuvo un eco interesante, más en aquellos que rápidamente advierten en él al mismísimo demonio. Esta vez seré menos disruptivo, ¡brindaré por el ahorro!

El ahorro constituye el punto de partida para la creación de riqueza en las familias y las empresas. No son ricos los países, son ricos sus habitantes. No obstante, el estatismo cosmopolita de hoy en día aboga por el consumo y el gasto, por eso desde hace décadas ha enquistado en la sociedad una serie de políticas nefastas y leyes malas que no incentivan el ahorro, sino que lo destruyen e impiden.

En Guatemala, el aguinaldo o treceavo salario fue una de esas “conquistas sociales” de su época, la del presidente Enrique Peralta Azurdia (1964), quien a propósito nos heredó nada más y nada menos que el más injusto de los impuestos, el Impuesto Sobre la Renta (ISR). Así, como si nada, desde aquellos gobernantes y aún más antes, los guatemaltecos hemos tenido que adaptarnos a tan nefasto régimen impositivo y laboral.

El aguinaldo de estos días estimula el gasto y da lugar al “consumismo”, este último tan reprendido desde el púlpito clerical y laical. Este repunte en el consumo es artificial y no responde a un incremento real en el poder adquisitivo (capacidad de compra) de los guatemaltecos ni mucho menos a un crecimiento en la productividad de las empresas. Nótese también que este régimen de prestaciones es coercitivo y que incluso debemos cuestionarlo desde el punto de vista moral: ¿por qué habría de recibir yo un salario que realmente no me he ganado? Al final, ese pago ineludible por parte de las empresas es traslado a los precios finales de los bienes, los cuales pagamos todos mediante la inflación (incremento en los precios a causa del incremento en la masa monetaria o dinero), el más invisible de los impuestos.

Pero pocos advierten que ese nefasto régimen de prestaciones, aunado al del salario mínimo, es lo que realmente provoca el desempleo y el estancamiento en el nivel de salarios. ¡Pocos advierten que, siendo la navidad una época para compartir, para ser generosos y desprendidos, sea más bien la época en la cual se desborda un comportamiento egoísta y materialista en exceso! No es ello resultado intrínseco de la naturaleza de las personas sino uno que se ve influido por el intervencionismo del Estado.

Por si esto fuera poco, es de prepararnos todos los empresarios porque este 31 de diciembre, como todos los años, la izquierda blanda o democrática y la derecha mala o mercantilista pactarán en favor del incremento al salario mínimo, el cual finalmente se convierte en el salario máximo. Todos estos fenómenos golpean la posibilidad de creación de riqueza, es decir, de creación de ahorro.

No podría dejar de mencionar dos políticas perversas que abonan al desorden financiero devenido del estatismo: el de la moneda sin respaldo metálico (o ausencia de patrón oro) y el encaje bancario (o sistema de reserva fraccionaria), este último creado en la ley orgánica del Banco de Guatemala, el cual a propósito es uno de los “grandes logros” de la Revolución del 44. ¡Sí, no todo tiempo pasado fue mejor! Por un lado, moneda sin respaldo en patrón oro o patrón metálico, como lo era antes, dinero de verdad, y por el otro, un privilegio a los bancos privados que distorsiona el crédito y el ahorro, nuevamente. Estos dos últimos fenómenos se explican muy bien en este recurso que comparto: fraude, ¿por qué la gran recesión? – No estaría mal que en este receso de navidad aprendas sobre el dinero y la banca, para entender el fenómeno del consumo, el aguinaldo y el ahorro.

Y bien, a pesar del sombrío escenario, ¡brindo por el ahorro! Por el ahorro que muy pocos guatemaltecos y latinoamericanos podemos hacer en esta época, pero del cual dependemos en última instancia. ¡Brindo por un futuro próspero, el cual mantengo la firme y realista esperanza que conseguiremos…porque muchos estamos trabajando concretamente por él, con tenacidad, valentía y determinación!

Me despido por este año, no sin antes agradecer a mis lectores asiduos y no tan asiduos, a todos aquellos que de alguna manera me han acompañado durante 2017, han aprendido junto a mí y han logrado derribar mitos, sin olvidar mi persistente llamado a la acción y a la acción política en particular. Porque solo de esa manera lograremos ese futuro de orden, justicia, paz y progreso para nosotros mismos, nuestras familias y nuestra Guatemala y América Latina. ¡Feliz navidad y un próspero 2018!

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Jorge David Chapas es guatemalteco y empresario. Académico, padre homeschooler y político liberal clásico.

 

República es ajena a la opinión expresada en este artículo