Vida, libertad , propiedad privada, igualdad ante la ley, y  ¿por qué no? persecución de la felicidad… principios, valores y derechos inalienables que considero todo ser humano abraza para sí mismo, para su familia y para la comunidad en la que vive.

Esos derechos fundamentales, individuales que nos asisten a todos y cada uno de los habitantes de este planeta, por el simple hecho de ser seres humanos, o si se quiere, miembros de la raza humana: la única raza.

A la suma de todos esos derechos individuales debidamente protegidos y garantizados, llamamos bien común, objetivo constitucional por excelencia, y cuya consecución es la razón de ser del Estado de Guatemala.

Pero el sistema internacional de derechos humanos, comandado por el más grande, burocrático y corrupta institución llamada ONU, ha venido a imponer a casi la totalidad de países un perverso sistema de derechos humanos “sociales”, invenciones y modas creadas por distintos grupúsculos de esos que se victimizan por todo y por nada.

Naciones con instituciones fuertes se han opuesto y no han adoptado del todo esa avalancha de tratados internacionales sobre “derechos humanos” que lejos de promover el progreso de las naciones, las hunde con aberraciones tales como indigenismo, feminismo, agenda pro-aborto, agenda lgbt anti-familia, agenda fanático-ambientalista y demás “ideotas” y ocurrencias.

Desafortunadamente a Guatemala como que le encanta firmar, aprobar y ratificar cuanto “trataducho” sobre derechos humanos exista. Adoptar cualquier porquería de tratado que nos manda la perversa ONU, bajo el chantaje de “quedarnos sin ayuda internacional”. Aquí no queremos ayuda internacional, aquí queremos que vengan miles de empresas privadas a dar empleo y por ende libertad económica del trabajador a decidir que “chingados” hacer con su vida y la de su familia como mejor le plazca.

Y luego en la Constitución tenemos instituciones creadas con el trasero y no con el cerebro, la más horripilante: la Procuraduría de Derechos Humanos, cueva de burócratas, izquierdistas, socialistas, sindicalistas, revoltosos, vividores que nunca han emprendido una aventura empresarial, sino solo viendo que escándalo con cara de hacer bondad venden a la población para metérsela en el bolsillo.

La PDH es una de las instituciones que deben desaparecer con una reforma constitucional que apueste más a la protección de los derechos individuales fundamentales y corte toda esa grasa de derechos sociales y de minorías que no hacen más que ayudar a los “comanches” a realizar una agenda ideológica de extrema izquierda, matadora de cualquier estado moderno.

Afortunadamente el pueblo ya despertó y cada vez son más voces que nos unimos a pedir el cese y desaparición de dicha institución y la denuncia a muchos tratados internacionales de derechos humanos “sucialistoides”, que protegen a las mafias como los mareros y condenan, por ejemplo, a quienes por ley deben imponer el orden.

Aunado a lo anterior, tener una agencia de la burocrática y corrupta ONU en Guatemala para “combatir la corrupción” no me parece lo más acertado e inteligente. Ya quedó demostrada la agenda ideológica de extrema izquierda que impone la CICIG en Guatemala y a fuerza quieren establecer agencias similares en otros países de Latinoamérica.

Por cierto en este mes y el siguiente, se ha filtrado ( y ya lo empezamos a vivir) que esta aberrante institución, cuya marioneta es el MP, tiene en su agenda cuatro segmentos que perseguir y destruir ideológicamente: 1) Medios, periodistas y columnistas de opinión no afines ideológicamente a ellos, que se han atrevido a sacarles los trapos “shucos”; a quienes se les perseguirá por ser supuestos “netcenters”; 2) Abogados que defienden personas perseguidas por CICIG-MP y que han interpuesto demandas y querellas contra magistrados corruptos y el PDH. No nos extrañe ver próximamente más capturas de colegas. Así dejan indefensos a los perseguidos y suman otros más detenidos en el Mariscal Zabala u otro centro; 3) Activistas de derecha y pro libertades individuales para dejar únicamente como sociedad civil a los “peludos”; 4) Financistas de la oposición. Socavando el poco flujo de dinero pro vida, libertad y propiedad, pero que ha infringido buenos daños a la agenda de la socialista ¿Y qué veremos entonces? Más casos fabricados, detenciones ilegítimas, pruebas incrustadas, testigos protegidos y una tormenta de “fake news” para tratar de legitimar el trabajo de estos zánganos. El plan TORMENTA ROJA sigue viento en popa.

 

República es ajena a la opinión expresada en este artículo