Guatemala ha sido durante años un asediado estado en el que todos quieren llegar al poder a costa de lo que sea, para ser dueños de la guayaba.

Los diferentes entes políticos que se encuentran detrás del poder hace que todos los organismos en sus diferentes niveles se corrompan sin importar la ideología que manejen. Tal es el caso de nuestras actuales cortes, como lo es la de Constitucionalidad y la de Justicia.

Es de conocimiento de muchos que el grado de decepción que maneja la población ante estos es organismos es deleznable con una credibilidad que no va más allá del índice de resultados que ambas llegan a tener año con año.

Sin mencionar las acciones que dejan a un lado el interés nacional como lo es el derogar la pena de muerte por parte de la Corte de Constitucionalidad que es un tema que la población pide a gritos para poder poner un alto a la nefasta delincuencia que nos acosa.

Y por su parte la Corte Suprema de Justicia que ha decidido juzgar a dedo y atacar a aquellos que no son simpatizantes de las ideologías de sus magistrados sean cuál sean estas. Una Corte sesgada hacia los lados que más les convenga, tal es el caso de Mario Taracena que a pesar de vinculársele con plazas fantasmas y con cuantiosos robos en el Congreso decidieron no quitarle un antejuicio, mientras que ahora a otro diputado que se le vincula con la discriminación de personas, se le retira su derecho de antejuicio de la manera más sórdida posible.

Con esto no quiero decir que las declaraciones del diputado Linares Beltranena sean excusadas por la ley, si es objeto de investigación adelante.

Pero la pregunta que surge es:

¿Que acaso no ambos diputados incurren en un delito?

Así mismo con la delincuencia común tal es el caso de la absolución de los últimos pilotos capturados con una aeronave ilícita y con una fuerte suma de dinero en efectivo a los cuales se les brindó su libertad por falta de mérito.

La ley definitivamente no se hizo para unos y para otros no, pero en Guatemala así pareciera, la ley está hecha para todos por igual y se debe aplicar a todos sin excepción.

Lo anterior descrito describe como ambas cortes no son imparciales en sus acciones, lo que deja al pobre ciudadano sin ningún recurso de protección ante los actos de violencia que ocurren diariamente en nuestro país.

Guatemala no quiere más jueces y magistrados comprados ni inclinados por ideologías, Guatemala necesita jueces y magistrados justos, que no paguen favores y hagan valer nuestras leyes.

Guatemala necesita protección a la ciudadanía honrada y trabajadora no a los delincuentes ni ladrones de cuello blanco.

Guatemala necesita que los servidores públicos trabajen a favor de Guatemala y no de unos cuantos.

 

República es ajena a la opinión expresada en este artículo