Byron Adolfo Sequén Sosa fue condenado a ocho años de prisión por el delito de trata de personas en la modalidad de mendicidad. La condena también establece que debe cancelar una multa de 300 mil quetzales.

La investigación comprobó que Sequén llevaba a su víctima, un hombre en silla de ruedas, a la sexta avenida de la zona 1 para que pidiera limosna.

“El Ministerio Público para sustentar la orden de aprehensión ejecutada por elementos policiales coordinó seguimientos, vigilancias, vídeos y fotografías, los cuales respaldaron la explotación a la que era sometido el agraviado” detalla el boletín del Ministerio Público.

Abandonado a su suerte

Sequén Sosa de 50 años y su tío Don Manuel, un hombre mayor, se movilizaban en moto desde la Colonia Limón zona 18. Al llegar a la 6a. avenida escogía un lugar para dejar a su tío. Lo bajaba de la moto para después tirarlo al piso mientras armaba la silla de ruedas.

Si usted caminaba por la sexta avenida de la zona 1 podía encontrar a Don Manuel con sueter sudando profusamente bajo un sol inclemente. En su horario de 8 a 17 horas ya sea con sol, fuerte lluvia o frío seco, lograba juntar 100 o 150 quetzales producto de la lástima que daba por su atrofia muscular. 

No podía hablar así que su alma estaba encerrada en su cuerpo fallido. La silla de ruedas era su prisión, su tormento, su baño. Abandonado a la suerte del explotador. Esto era día tras día y así fue durante un año.

Sequén, según las autoridades, hacía su ronda de recolección de limosna tres veces al día es decir 10, 12 y 16 horas. Si tenía bastante dinero le daba una salchicha como almuerzo y si estaba de buenas, el último sorbo de su gaseosa, según mostraron las autoridades en la audiencia.

El Ministerio Público recibió todo el material de investigación realizada por agentes policiales para realizar el arresto de Sequén Sosa.

 

 

La persona era abandonada a su suerte por varias horas para que pidiera limosna.

Don Manuel fue trasladado al Hospital Ortopedia de la zona 1 por orden de las autoridades.