Lucy Ruíz regresa a República. Esta vez, con una serie de notas dedicadas a Ricardo Arjona, de cara sus conciertos de diciembre.

Meta clara

“Ricardo siempre quiso ser cantante. Por eso asistía al gimnasio cuando esto no estaba tan de moda e íbamos al teatro a ver los ensayos de Stuardo Samayoa (uno de sus compañeros de universidad) para verlo actuar y aprender de lo que el director le decía”,

comenta una amiga universitaria de Arjona cuando estudiaba él en la USAC, quien prefiere no dar su nombre. Su grupo universitario fue testigo de la creación de algunas de sus primeras canciones y sus luchas por sobresalir.

“Asistía a todas las elecciones de reinas departamentales. Incluso una vez a una de las misses se le trabó un tacón y él se tuvo que agachar a ayudarla”, recuerda.

Cuando Dideca le ofreció grabarle al menos una de sus canciones, si accedía a grabar el cover del tema Esta cobardía, dijo sí.

El origen

Al ingresar a Dideca, se produjeron varios sencillos, y en algunos de ellos el productor Alberto Lou, quien en ese tiempo hacía jingles, contribuyó con los arreglos de sus primeras canciones grabadas. Lou recuerda que entre los temas que trabajaron juntos estaban S.O.S. Rescátame,

Por qué es tan cruel el amor y

Guerrero a su guerra.

“Siempre le vi potencial. Hablaba como argentino y con su porte de más de 1.90 m llamaba la atención. Jugábamos cartas casi todos los días”.


Según Lou, cuando lo contrataron para ser telonero de Timbiriche, conoció a Eduardo Capetillo, y él le dijo que se fuera a México.

“Me decía ‘vonós’, pero yo le dije que yo tenía mi trabajo aquí. Se fue con los casetes que yo le grabé”, cuenta.

Una amistad en video

Rigoberto López Palacios, quien en ese tiempo era jefe de producción de canales 11 y 13, también jugó un papel en la carrera de Arjona. En canal 13 se transmitían en los programas musicales Musivisión y Ritmo latino. A pedido de Dideca, López se encargó de la producción de al menos seis de sus videos. El primero fue Jesús verbo no sustantivo, del cual recuerda se grabó “parte en el estudio del canal, en la línea del tren y en una discoteca que se llamaba Bacos”. Otros temas acompañados por la producción de López fueron S.O.S. rescátame, Por qué es tan cruel el amor y Uno más uno es uno.

“Un día llegó y me dijo ‘Chiquitío te vendo mi moto porque me voy a México’, le dije que no tenía dinero. Al final la vendió. Se llegó a despedir al canal y luego, cuando ya era famoso, un día me llamó por teléfono. Es un tipo muy agradecido”, refiere López, quien cuenta que incluso lo invitó a sus conciertos de Luna Park, en Argentina.

La tuvo difícil

Así como había quien le apoyaba en su lucha, hubo quienes le hicieron difíciles las cosas. Su amiga universitaria cuenta:

“Fue a varias presentaciones a cantar para que personas particulares le patrocinaran un disco. Amenizaba las reuniones y luego no lo apoyaban”.

 

El haberse movido en los mismos círculos sociales de un director de un medio de comunicación influyente le costó a Arjona el no tener cabida en él. Su amiga cuenta que se le negó una entrevista “por cuestión de faldas”, porque al director le gustaba una joven que salía con Ricardo. Incluso cuando se accedía a entrevistarlo, lo tenían horas a la espera, antes de atenderlo.

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