La corrupción es un mal que afecta a todos los sectores y actividades económicas del país. Esa es la principal conclusión de dos sectores empresariales.

Así se dio a conocer durante una actividad pública organizada por el sector privado en el marco del Día mundial contra la corrupción.

“En lo económico frena el desarrollo de la economía, obstaculiza el emprendimiento y disminuye la productividad”. Así lo dijo Javier Zepeda, director ejecutivo de la Cámara de la Industria de Guatemala (CIG).

Además, enfatizó que en lo social “disminuye el bienestar social, agrava la desigualdad y contribuye a la pobreza”.

Y en lo sociopolítico “genera desencanto con la democracia y la pone en riesgo. Daña la credibilidad de las instituciones y las debilita. También fomenta el clientelismo”.

Perjudicial para la economía

Waleska Sterkel, directora ejecutiva de la Cámara de Comercio Guatemalteco Americana (Amcham), también habló del tema.

“Es una de las principales fortalezas de las organizaciones criminales transnacionales. El Estado pierde legitimidad al no poder neutralizar e interrumpir los ilícitos”, enfatizó Sterkel.

La directora ejecutiva de Amcham también agregó que “el comercio ilícito socava la transparencia, Estado de Derecho y la confianza de los ciudadanos en el gobierno. También puede acabar en inestabilidad política para el país”.

Acotó que “el comercio ilícito es un fenómeno mundial. La globalización ha proporcionado a redes criminales oportunidades de crecimiento y expansión de operaciones. Lo cual repercute en serias consecuencias negativas a la economía, clima de inversión y la sociedad”.

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