Las condiciones sociales en un país como Guatemala desde hace tres o cuatro décadas han motivado a que miles de guatemaltecos busquen un futuro distinto o el llamado “sueño americano”, aunque eso signifique que dejen atrás a su familia, amigos, tradiciones y cultura, con tal de lograr una vida digna para sus seres queridos, dispuestos a luchar en un país diferente y lleno de adversidades.

Miles de guatemaltecos se han embarcado en una aventura de esfuerzo en la que por supuesto sobran las historias escabrosas que sufren con tal de llegar a cumplir el sueño americano, y sé que a todos ellos no les importa el sacrificio y las contrariedades, con la esperanza de una vida mejor.

Los riesgos siempre son altos y la muerte cobra sus víctimas en aquellos que no corren con suerte y no logran tocar el americano, el fraude, la trata de personas y violaciones son parte de los males de esta travesía que puede constituirse como lo amargo de la ruta del migrante.

En Guatemala, todo se reduce a las pocas oportunidades de verdadero crecimiento, hay que ser sinceros y  señalar que lo que tenemos es muy poco a las necesidades que existen en nuestros hogares, nuestras autoridades se empeñan en administrar solo para su beneficio, preocupándose únicamente por sus intereses o a favor de aquellos a los que les deben algo, y les pagan con los erarios públicos.

La vida migrante está marcada por una constante violación a sus derechos, y es allí donde se tiene que actuar por parte de las mismas autoridades, pero no solo para que sean vistos por los políticos como los que mandan remesas y sencillamente dejen de darles el lugar que merecen solo porque no están físicamente en el país.

El 18 de diciembre cuando se conmemora el Día Internacional del Migrante, debemos recordar a quienes en busca de una mejor vida se trasladan de un país a otro y porque con valentía empiezan desde cero, una vida que quieren forjar para ellos y sus familias.

Este día también es necesario a  quienes perdieron la vida, a los que fueron sometidos a la trata de personas, o que fueron víctimas de fraudes, y por buscar una vida mejor la perdieron. Estas por supuesto son las consecuencias de un Estado corrupto y enfermo de las malas prácticas de gobierno que solo acaba por minar el destino de su gente.

Por supuesto que en estas fiestas de fin de año es cuando más afloran los sentimientos para todos y se extraña más a los que no están con nosotros, debemos recordar a  aquellos que están lejos y que dejan en nuestras vidas una ausencia que por más que pase el tiempo no deja de doler y de llenarnos los ojos de lágrimas por los recuerdos que nos genera su ausencia.

El Día Internacional del Migrante, es un recordatorio firme para todos los gobiernos, que las cosas tienen que cambiar, porque no puede ser que más familias se desintegren por la búsqueda de un país que les ofrezca oportunidades y desarrollo.

 

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