Muchos son los mensajes que circulan durante esta época navideña. Algunos considero suelen desviar nuestra atención y contaminar, hasta cierto punto, el verdadero significado de la Navidad. Otros son muy acertados y nos recuerdan que esta es un temporada cuya finalidad, a parte de la primordial que es la religiosa (el Nacimiento de Jesús, el Hijo de Dios hecho carne que vino al mundo para morir por nosotros), es ayudarnos a trasmitir esperanza, paz, caridad, amor y alegría mediante la unión de la familia y amigos sin olvidarnos de los más necesitados.

Pareciera un mensaje “utópico”. Yo prefiero llamarle “difícil pero alcanzable”.

Buscar en estas épocas a la familia y amigos no suele ser difícil para muchos, y esa es una bendición. Para otros la tarea es más complicada. Los hay con familias separadas; familias destrozadas y amistades de fachada; amistades ficticias. No nos olvidemos de quienes pasarán la Navidad solos y si podemos cambiar esa situación, ¡hagámoslo! El mensaje de Navidad trata justamente de eso. Esta es la época para despertar en nosotros esa generosidad y cariño hacia los demás.

Tampoco debemos olvidarnos de quienes, a pesar de estar rodeados de sus seres queridos, viven en condiciones deplorables como la pobreza extrema, guerra, esclavitud y soledad. Tampoco de aquellos con ideas trastornadas, vicios, problemas y peleas inconclusas; incapaces de perdonar y vivir en paz.

Más de 22 mil 665 personas, aproximadamente, pasarán la Navidad en alguna de las 22 prisiones del país. No debemos olvidarnos de aquellos que están pagando por los crímenes cometidos y los inocentes que han sido encerrados por causa de un sistema de justicia imperfecto. El mensaje de Navidad también llega a ellos; ésta época no se olvida de nadie y nos ayuda a quienes no estamos  en esa situación a valorar la libertad, la conciencia y la toma de decisiones.

También están aquellos que, lastimosamente, pasarán estas fiestas en hospitales. Alrededor de 1 mil 750 personas pasarán la Navidad en el Hospital San Juan De Dios y Hospital Roosevelt, por ejemplo. A quienes estarán recluidos por quebrantos de salud, ¡ánimo! El mensaje de la Navidad, que es más que fiestas, comidas y viajes, también puede trasmitirse desde la cama de un hospital y nos sirve a quienes gozamos de buena salud para meditar sobre este tema y dar gracias por la vida.

A todos: ¡Feliz Navidad! Realmente deseo que seamos todos emisores y receptores del verdadero mensaje de la Navidad y su finalidad religiosa y social.

 

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