El cardamomo es un producto que viene cultivado en Guatemala desde 1914, cuando el inmigrante alemán Oscar Majus trajera las semillas de la India. La exportación inició más o menos en 1917, dado que tarda 3 años en cosecharse. La semilla ha sido utilizada por grandes, medianos y pequeños productores en Alta y Baja Verapaz, dónde se produce la mayor cantidad, pero también en Izabal, Petén, Zacapa, Quiché y Huehuetenango. Actualmente, aproximadamente 2 millones de personas se alimentan gracias al empleo directo e indirecto generado por los aproximadamente 350 mil productores. Siendo tantos de esos productores, pequeños productores, se utilizó la figura del intermediario por décadas, como se ha dado con otros cultivos, para comercializar el producto con los exportadores. Tradicionalmente, por décadas, los pequeños productores no facturaban, y hasta que se legisló sobre el tema de la facturación no se habían dado problemas porque el exportador pagaba impuestos aunque el pequeño productor no facturara.

Es así que al 2012 se compraba el cardamomo facturado con un régimen de retención de SAT reteniendo el 65% del IVA, y el exportador pagaba el 35% del IVA al intermediario. El intermediario compraba al coyote o al productor buscando facturar, y pagaba el 12% del IVA (o sea sin retención). El cardamomo no da para tanto para pagar el 100% de IVA. Esa maraña fiscal causó muchos problemas en facturación porque cuando la SAT quiso hacer auditorías vio que no siempre existía factura. Siendo esta una SAT habituada a amenazar con cárcel y no a trabajar para solucionar los temas con lógica, la gente del campo, temerosa, se han negado y escondido a los funcionarios. De ahí que la SAT creyera que eran operaciones falsas, hasta comprobada la verdad de la existencia de los productores.

Es decir que la industria seguía operando en el medio de una verdadera maraña de facturación derivada de una Ley del 2006 mal estructurada que fuera concebida por un Congreso ignorante del sistema, que para variar, no consideró la realidad del mercado, del sistema y el efecto que causarían con su producto mal concebido y no quiso escuchar a los productores. Cómo suelen hacer, legislaron sin poner atención y consultar con los afectados.

La Asociación de Cardamomeros ha venido tratando de trabajar con la SAT para resolver el problema actual. En su momento, intentaron que se cambiara la Ley del 2006 que hablaba de la retención. Lograron una modificación a esa ley de facturación especial en el 2012, finalmente, en concordancia con la SAT para que sólo se pagara un impuesto directo a la SAT. Es así que desde el 2012 el exportador hace la retención cuando se le vende. Y la retención sería del 7% y el exportador la paga aunque no retenga de quien se lo vende. Ahí terminaron los problemas. El problema actual es pues derivado del régimen de retención que se diera entre el 2006 y el 2012. O sea, cortesía del Congreso.

Ahora el problema se agrava ya que aparentemente, la SAT y MP no se ponen de acuerdo, y continúan paralizando al sector agrícola no sólo cardamomero, a base de amenazas de cárcel con su típica política del terror. Repito que el problema es del 2006 al 2012.

La comercialización del cardamomo es directa. Los mayores exportadores son India y Guatemala, siendo nuestro país el mayor productor del mundo en volumen y de los mejores en calidad. El cardamomo es consumido mayormente en todo Oriente Medio, incluyendo Turquía (que es Eurasia). Los Palestinos podrán amenazar, pero difícilmente los importadores y comercializadores árabes dejarán de importar su preciado cardamomo que utilizan diariamente como parte integral de su dieta, además de que no querrán perder los millones que ganan comercializando el producto en su región. Por lo tanto, difícilmente dejarán de comprar cardamomo por el tema del traslado de la Embajada a Jerusalén. Es cómo que dejen de comerciar con los Estados Unidos por el mismo motivo. Los palestinos tratarán de presionar, no sólo contra Guatemala, como es obvio, sino contra todas las naciones que ahora se han alineado con los Estados Unidos directamente anunciando traslado de Embajadas, e indirectamente, votando nulo y por ende reusándose a votar en contra de Trump en la ONU.

En Guatemala, el tema del traslado no es nuevo. En el tiempo de Ramiro de León Carpio se habló del traslado de la Embajada, pero se presionó para que no se hiciera porque las condiciones en Medio Oriente eran otras. Divertido ver la preocupación de quienes odian al sector productivo, hipócritas que se rasgan las vestiduras tras el acertado y valiente anuncio del Presidente Jimmy Morales sobre el traslado de la Embajada a Jerusalén. Risible que usen este temor cuasi injustificado para atacar la decisión de Guatemala, supuestamente, protegiendo un sector que han atacado ardorosamente, como parte del sector agrícola del país. Hipocresía pura, para variar. Debieran, si realmente les importa la economía del país, presionar a sus amigos en las esferas de poder para que hagan un trabajo con lógica y en buena fe, en pro del fortalecimiento de la economía nacional.

 

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