En los últimos días del 2017 fuimos al cine con mi familia y disfrutamos de la comedia “Jumanji: Bienvenidos a la jungla”. La película tiene un mensaje interesante: cuando cuatro chicos de una escuela son capturados en infracción, son castigados y relegados a ordenar una vieja bodega de libros. “Lo que tienen que hacer mientras ordenan este sitio”, les dice el director, “es preguntarse quienes son y qué quieren ser”. Los cuatro chicos asumen luego personalidades que nunca en su vida imaginarían, contrastando con su vida real pero confirmado que mucho de lo que anhelan ser es posible si vencen el miedo.

Las palabras de aquel director son las que inspiran este mi primer artículo del 2018. Preguntarnos quienes somos y quienes queremos ser probablemente sea una cuestión filosófica que, o nos incomoda pensar o que sencillamente nos da pereza reflexionar. Pero nunca algo que venga mal. La edad incluso no es motivo de exoneración.

La pereza y la resistencia a pensar en estos asuntos fundamentales suelen aparecer, creo, cuando de alguna manera vivimos sin un propósito. Cuando tal es la necesidad de satisfacer nuestras primeras necesidades básicas que, obviamente, explorar semejantes profundidades es en verdad una pérdida de tiempo. Cuando actuamos en automático y, ni siquiera eventualmente, nos preguntamos por qué hacemos lo que hacemos.

Pues te invito a que en 2018 no actúes en automático, te detengas un poco y te preguntes ¿quién soy y quién quiero ser? Es un ejercicio interesante que puede ayudarte a definir o redefinir un propósito y a comprometerte con él. Seguro deberás actuar en consecuencia, al menos intentarlo, en todos tus ambientes: el colegio, la universidad, el trabajo, tu familia y en tu comunidad.

Aunque ciertamente mejorar “tu metro cuadrado” será suficiente para muchos, yo te aconsejo no conformarte con ello y ser sanamente ambicioso: busca trascender tu metro cuadrado. Al fin al cabo construir una mejor Guatemala, o sea, un país donde reine el orden, la justicia y la prosperidad pasa por ello. Ser un verdadero agente de cambio en nuestra sociedad implica renunciar al miedo, a la pereza, a la indiferencia y a la comodidad. Implica esfuerzo, determinación y valor.

Y Guatemala es un reto perfecto. Contribuir a que nuestro país sea una Potencia Mundial quizás resulte para aquellos muchos una tarea imposible. Pero no para los grandes espíritus, ni para los genios creadores. Estos últimos, según Mises, “hombres que se elevan muy por encima de millones de personas que nacen y mueren…hombres cuyas actuaciones e ideas abren caminos nuevos a la humanidad”. Para este tipo de hombres, intentar lo imposible es una obligación moral, es parte vital de su Código.  (Y digo “hombres” solo por asignar una categoría a la especie humana pues no adhiero a la ideología de género).

¿Eres tú uno de estos hombres? ¿Quién eres y quién quieres ser?

“No comiences a menos que tengas la intención de terminar” advertía el juego de Jumanji (o muchos efectos, en lenguaje zulu). Un buen comienzo podría ser participar en el III Foro Liberal de América Latina, a realizarse en marzo próximo. Un evento que, muy al estilo de Jumanji, podría inspirarte retos que nunca antes hubieses imaginado. ¡Te deseo un próspero y capitalista año 2018!

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Jorge David Chapas es guatemalteco y empresario. Ambientalista de propiedad privada, académico, político liberal clásico y padre de familia homeschooler.

 

República es ajena a la opinión expresada en este artículo