En un país con tanta bendición natural, la falta de riqueza para todos es artificial.

Todos estamos conscientes que esto es provocado principalmente por la corrupción. Situación  que, definitivamente no es nueva. Alguno podrá decir que siempre ha existido, empero antes era de pequeñas dimensiones. Lo que de alguna manera podría suponer que el problema de corrupción es de magnitud. Y que en los días actuales ha superado con creces lo que la sociedad guatemalteca está dispuesta a aceptar como nivel permitido. Y quizás todos tengamos algún grado de percepción con fundamento. Sin embargo, yo recuerdo lo que comentaban mis abuelos, respecto a épocas pasadas en las que esto no existía.

En la sobremesa de las comidas, recuerdo las charlas con mi abuelo, en las que nos relataba sus vivencias y experiencias en una sociedad, con reglas más claras y comportamiento esperado de la gente común.

Me hizo mucho impacto saber de las historias del Presidente Ubico, quien disfrazado salía por las noches, a verificar el que hacer de sus subalternos, las autoridades. Y cómo en una ocasión lo atraparon caminando fuera de lo permitido, después del toque de queda. Al parecer el probó la integridad de sus policías, ofreciendo un soborno a este y como resultado, este lo consigno y lo hizo pasar la noche en prisión. Sus compañeros al darse cuenta de a quien tenían detenido, le dijeron que estaba perdido pues había actuado en contra del viejo. Al día siguiente el Presidente Ubico mando llamar al policía a su despacho, a quien sus compañeros le preguntaban si sabía a quién había detenido la noche anterior. En vez de castigarlo por haberlo detenido, lo premio y felicito. Diciéndole que este era el tipo de autoridades que necesitaba en su gobierno. También se contaba que a los ladrones que osaban robar y se les encontraba delinquiendo, los metían en un toro de metal, el que se calentaba con leña y a causa de este ejemplar castigo, era muy extraño que se perdiera algo.

Lo que sí puedo compartir de gobiernos como el del General Ubico, fue el único que encontró un gobierno en bancarrota y lo dejo con “superhabit”. Fue el que construyo el Palacio Nacional, el Edificio de Correos, el Palacio de la Policía Nacional, puentes que han resistido todos los embates de la naturaleza, y que aún hoy son orgullo nacional e iconos de nuestro país. Partiendo de esta premisa, podemos decir que la corrupción es algo que ha ido creciendo paulatinamente hasta los niveles en los que hoy día la tenemos. Situación que parece haber crecido de forma logarítmica a partir de la llamada era “Democrática”. Esto ha llegado a su climax durante 2015. Este hartazgo fue el que sin lugar a dudas, detono las protestas ciudadanas y logro amalgamar a la sociedad guatemalteca. Y fue este elemento y no otro lo que dio la fuerza, al movimiento que termino con la renuncia de la Vicepresidente Baldetti y del Presidente Pérez Molina. Las redes sociales tuvieron un papel importante, un efecto de citación y coordinación de reuniones, sobre todo en los muy jóvenes. Empero en los mayores de 30 años, que fuimos la mayoría, fue el hartazgo, el descaro, la indolencia lo que nos hizo coincidir en el mismo propósito y nos dio la constancia. Que después, ya caídos, les dio el tiro de gracia el MP y la CICIG. Sacando toda la investigación e información de la LINEA, etc. En mi opinión el detonante de la Plaza en 2015, fue la prepotencia y desfachatez de Baldetti, más que cualquier otro factor.

Por eso pienso que NO es válido decir, qué a quienes no nos gusta lo que percibimos de “justicia selectiva” y la obvia ideología de quienes rodean a los líderes de estos organismos de justicia, estamos a favor de la corrupción. Todo lo contrario, exigimos qué quién delinca, pague sus delitos con todo el peso de la LEY, pero de manera objetiva. Todos por igual.

La situación particular entre dos piezas del ajedrez guatemalteco, como lo son el actual Presidente y el Comisionado de la CICIG son ajenos a la corrupción como valor. Una “justicia selectiva” o la sola posibilidad de una agenda oculta, que nos lleve a los guatemaltecos a un conflagración entre hermanos, es una mayor corrupción, que la ocultación de aportes a los secretarios de los partidos políticos. Ambas totalmente condenables.

Lo que no se vale, es que nos posiciones como amigos de la corrupción, si expresamos nuestras opiniones en contra de lo que en nuestra percepción, es una “justicia selectiva” y una “agenda oculta”, que nos pueda llevar a una tiranía dictatorial parecida a CUBA o Venezuela. Luchamos contra la corrupción y la impunidad pero sin ideología, simplemente de acuerdo a los principios y valores que nos inculcaron nuestros padres. Creemos en el trabajo arduo, la honestidad y la libertad.

LA LUCHA CONTRA LA CORRUPCIÓN NO TIENE IDEOLOGIA. No es de derechas o de izquierdas, es de gente correcta.

 

República es ajena a la opinión expresada en este artículo