Hay actos no verbales que dicen mucho de nosotros sin la necesidad de emitir una sola palabra, los más habituales son los gestos de asentimiento o de negación que hacemos con la cabeza y que son el equivalente al sí o al no verbal, con tan solo moverla de arriba hacia abajo para decir “sí” o de izquierda a derecha para decir “no”. Otro caso de estudio tiene que ver con la “conducta ocular”, pues con los ojos somos capaces de transmitir nuestra situación anímica y emocional. Pero, por ejemplo, mantener la mirada fija y sostenida es una señal de amenaza hacia la persona a la que se le aplica, es una clara muestra de reto.

Para el estudio de la comunicación no verbal es muy importante convertirse en un intérprete de las expresiones faciales, de las posturas corporales, de los gestos, la mirada y la sonrisa. Cada movimiento tiene un significado y cada estímulo que percibimos una lectura precisa. Este tema tiene que ver con el cerebro límbico, que es lugar donde están alojadas las emociones de los seres humanos, pues para cualquier persona ocultar sus emociones les resulta muy complejo porque reaccionamos a las diferentes situaciones que se nos presentan de forma natural e involuntaria.

También para aprender a leer a las personas es necesario identificar rápidamente los rasgos de su personalidad, que cuando son en una primera impresión deben ser analizados a través de la percepción, aunque el margen de error sea un poco más amplio. Esto tiene que ver con la “norma” que es todo aquel patrón de conducta y de comportamiento que es aceptado como normal. Por ello, cuando una persona actúa de forma extraña se prenderá una luz intermitente que nos indicará que está fuera de la “norma”, es decir fuera de lo normal. Y esto quiere decir que debemos prestar más atención para analizar con mayor particularidad cada uno de sus movimientos para descifrar con rapidez la intencionalidad que pueda tener la persona.

Aprender a comunicar sin hablar requiere de prestar mucha atención y de convertir el lenguaje del cuerpo en expresiones más fuertes que las palabras, las cuales pueden ser marcadas y enviadas en forma de mensajes contundentes. Sin embargo, hay que tomar siempre en cuenta el contexto, ya que cuando ríes con alguien quizás sea para romper el hielo de la formalidad, también podría denotar nerviosismo o ironía. Es vital aprender cuál de los tres mensajes deseas transmitir al receptor y esforzarte por matizarlo para que sea comprendido.

Existen personas que siempre nos leen, que descifran nuestro estado de ánimo a través de una mirada que denota tristeza, nostalgia o arrepentimiento. Pero, una vez más es importante comprender acerca de los patrones de comportamiento de las personas, tratar de compararlos con la “norma”. Entender más allá de lo que parece normal o no, como el significado de la expresión facial, la postura corporal, la mirada y la sonrisa para darle un contexto específico, para empezar de ese punto en nuestro proceso de observación o de interacción.

Es muy fácil observar y analizar a dos personas desde una distancia prudente y poder detectar cuando ambas están de acuerdo en lo que están discutiendo. Un rasgo común es que sus posturas también serán iguales y compartidas, esto es indicador de que ambos coinciden en el mismo punto de vista, a esto se le llama “postura eco”, pues la posición de uno es reflejo del otro.

Los policías antinarcóticos que se encuentran, sobre todo en los aeropuertos, han sido instruidos al punto de convertirse en verdaderos especialistas en detectar las conductas y comportamientos anormales de las personas que delinquen o realizan una actividad ilícita. El primer estatus que les dan, después de analizarlos a profundidad, es la de “un perfil sospechoso”, porque en su lenguaje no verbal existe algo que no encaja con el contexto en el que se desarrolla y eso atrae como un imán su atención para darle seguimiento. La eficacia de los agentes consiste en estudiar los patrones de comportamiento y de conducta de los pasajeros, que en todo momento son observados a través de diferentes cámaras en la que los policías empiezan a descifrar su lenguaje.

Pero hablemos de la cotidianidad y sobre cómo aprender a leer y a utilizar tu carga emocional a tu favor. Sigamos con el ejemplo de la mirada y cuando un hombre se interesa en una mujer o viceversa, su vista será de arriba hacia abajo recorriendo el cuerpo de la otra persona.

¿Cómo podemos descifrar la mentira de una persona cuando nos habla? Únicamente con poner atención a su lenguaje no verbal, por ejemplo: una persona podría delatarse cuando habla, pero desvía la mirada o cuando no ve a los ojos a la otra persona, también otro signo podría ser frotarse un ojo con la mano o frotarse la barbilla.

Pero si tenemos que prestar atención a un lenguaje no verbal prioritario o más importante tendríamos que hablar de las manos, que son la muestra pura de lo que se puede llegar a expresar con mucha relevancia. Ellas demuestran el grado de sintonía y dirección en que está girando una situación en su proceso de interacción.

La comunicación no verbal debe ser tomada como una forma de ser asertivos, también para leer los rasgos de personalidad que nos envía una persona a través de los estímulos. Leer el lenguaje no verbal podría significar la diferencia entre la vida y la muerte en un caso extremo o simplemente podría convertirse en el éxito de una conquista, así como la apreciación de la intencionalidad de otra persona hacia con nosotros o para con otros.

Una de las mejores formas de practicar tu lenguaje no verbal es expresar tus pensamientos sin decir una palabra y hacerlo solo con tu lenguaje no verbal. Así te darás cuenta que es necesario articular tus gestos, tus expresiones faciales, tu mirada, tu sonrisa en una misma dimensión emblemática, instrumental y social.  Estos serán codificados por su grado de intensidad y postura corporal sugerida, que permitirá una mejor comprensión y recepción de los mismos.

En definitiva, el lenguaje no verbal tiene tanta importancia porque sustituye a las palabras, expresa sentimientos y emociones. Además, orienta la forma en que el mensaje verbal debe ser interpretado, funciona como un acto regulador, ya que es a través de los gestos, pero sobre todo se debe buscar que tanto el lenguaje verbal y el no verbal estén en sintonía, en una misma dirección para que se consideren coherentes. Esto es algo que se escucha simple, pero que en la práctica es complejo de articular porque se debe mantener la plena conciencia de no contradecir lo que decimos con lo que hacemos corporalmente hablando.

 

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