Son las siete de la noche y Twitter se cae a pedazos. El bombillo rojo se encendió, pero no porque fuera jueves de paches, sino de Cicig. Yo solo quería correr, y eso hice, salí a la calle con tenis, chumpa y braga de cuello. El cielo se veía extrañamente brillante, creí que habría fiesta al otro lado del muro. Pero no. Era el efecto de la neblina reflejando la luz de las farolas.

Estaba como atrapada, pero más útil que nunca, pues el tono de las calles casi hacía pensar que el reloj estaba dos horas adelantado.

Mientras me internaba en esa masa lumínica, un tocayo mío, con quien al parecer comparto apodo, se volvía trending topic en la red del pajarito.

La semana ha estado bastante agitada. Todo arrancó con la captura de dos amigos de Baldizón por el caso Odebrecht, y se potenció cuando a este le cancelaron la visa en pleno vuelo hacia Miami. Lo demás ha sido un efecto “bola de nieve”.

Cuando Baldizón llevó su afán de emprendedor a la política para fundar su propio partido, dijo que lo hacía porque la UNE (la segunda bancada en la que estuvo) había actuado muy a favor del Partido Patriota.

Nació LIDER; nació #Baldinibaldi.

Las Plazas Fantasmas retornaron a los periódicos en forma de datos contextuales para el matrimonio entre rojos y naranjas que se dio en el Congreso. Arístides Crespo resultó presidente de ese poder en aquellos momentos, y en estos ha sido el encargado de devolver el caso a las portadas nacionales.

El cacique escuintleco, cuyo apellido no va con su cabello, fue detenido.

En otro acto de la semana, Jimmy Morales decidió no hacer un monólogo, sino un sketch grupal. Unos Q200 mil fueron gastados por la SAAS sin más explicaciones que unos zapatos deportivos eran necesarios para un evento de última hora; y unas sesiones de masaje fueron recetadas por el médico.

Imagino que en cuanto a salud también optó por remedios más caseros. Mi bisabuela curaba el resfriado con brandy, y entre los gastos hay unas cuentas botellas de licor.

Y, al final, caemos en las filigranas y gambetas de Filipao. Este chapín, que no brasilero, además de ser el actual vicepresidente del Congreso, se ha dedicado a “facilitar” el proceso de devolución fiscal a una serie de empresas; esas a cuyos dueños puede llamar amiguetes a cambio de algunos billetes.

Él y Adrián Rodríguez, juez, podrían perder pronto la inmunidad, mientras su compinche Mario Leal (exvicepresidenciable de la UNE) la mantiene, no por estatus político sino geográfico.

Corro un kilómetro; Odebrecht. Corro dos; Plazas Fantasma. Corro tres; Jimmy y su SAAS. Corro cuatro; Traficantes de Influencias…

La cosa se ve borrosa. La pila de periódicos que quedaron en mi escritorio parece pintar un panorama muy nublado, dependiendo de cómo se lean. Si estos casos han salido a la superficie es porque alguien los ha sacado; porque alguien ha hecho su trabajo y las torres de corrupción e impunidad parecen desmoronarse ante una jugada equivocada (o, en ese caso, acertada en realidad) de Jenga.

Sí, la niebla ha cubierto totalmente a este país, pero su efecto es el de potenciar la luz de las farolas. Al fin vemos instituciones públicas trabajando al servicio del bien.

La calle se mantiene extrañamente brillante. Cuesta ver más allá de las nubes, pero por lo menos de este lado el paisaje no resulta tan sombrío. Toca seguir, otro par de kilómetros más.

P.D. Los tenis y la ropa deportiva sí me la he comprado yo.

 

República es ajena a la opinión expresada en este artículo