Es un tipo brabucón, goza con sus millones obtenidos a base de extorsión política usando a pequeños guatemaltecos como rehenes y moneda de cambio de su macabro ¡comercio de miseria! De su talante, de cara dura, corrupto y corruptor, emana una desesperación ciudadana repetitiva que sabe que a estos pequeños se les sacrifica dentro de un sistema desastroso, pues deben sufrir la ignominia de una montaña burocrática e imposible que beneficia al burócrata y al miembro del club exclusivo de corruptos, de abusivos y del fraude sistematizado, que encima de caraduras son bárbaros, extorsionistas que cobran ¡¡¡por no ir a trabajar!!

¡Es una condena que lleva al menos 60 años de existir! Esta ignominia tiene un origen claro: La ley corrompida, la centralización y la arbitrariedad hecha ley, hecha contrato abusivo y leonino, y la costumbre y la falta de valor de llamar al corrupto “corrupto”, enfrentarlo y combatirlo hasta ¡derrotarlo!

Para sumar al insulto, el agravio; estas furias que nos atormentan y que destruyen el futuro de los niños, nos atormentan llamándonos “¡oligarcas!”, “¡capitalistas!”, “¡estructura!”, “¡súper estructura!”, etc., etc., etc.

Ver ese servicio público hecho pedazos, ver a decenas de miles de burócratas trabajar en un palacio en La Reforma y ver las instalaciones públicas más alejadas del país, hechas trizas, sin techos, sin baños, sin utensilios, sin insumos, sin tecnología, ¡¡¡sin futuro, oficio ni beneficio!!!

Hasta que nuestra indignación contra dicho sistema e individuos indeseables, que viven de dicha aberración degradante del ser humano, hasta que esa rabia que nos da verle la cara al patán, que nos roba y nos insulta, y encima nos quiere dar lecciones de ¡moral pública! Hasta que esa rabia se torne en lo realmente difícil que son ideas nuevas, reformas y propuestas profundas que descentralicen los servicios del Estado. Hasta que nuestra indignación se torne en acción política concertada, sistemática, sostenida, unificada, propositiva y ágil contra este monstruo burocrático grosero, abusivo y ¡arrogante! Hasta entonces nuestro calvario seguirá y nuestros pequeños seguirán condenados en todo lo que sea público, ¡a la ignominia más desesperante sorda y vil!

¡De allí nuestra lucha, de allí nuestra rebeldía y nuestra terquedad! De ver y saber al sistema patán corrupto y arrogante reírse de nosotros en nuestra cara y gritarnos insolentes: ¡¡¡deme más y si no, la muerte!!!

¡¡¡Patán, tú y tu amarga memoria morirán y la patria libre de las cenizas del olvido de la oscura noche que tú representas, amanecerá preciosa!!!

 

República es ajena a la opinión expresada en este artículo