Exijamos un nuevo pacto educativo, que conlleve mejores resultados en el aprendizaje

En medio de la crisis política, el Sindicato de Trabajadores de la Educación de Guatemala (STEG) insiste en solicitar un nuevo aumento al salario de los maestros y prebendas en bonos, sin ningún resultado visible en la calidad educativa.

Se les olvida a los líderes del STEG que durante el Encuentro Nacional de Empresarios celebrado en el año 2013, se firmó un Acuerdo Nacional de Desarrollo Humano, por parte de secretarios generales de partidos políticos, líderes de la sociedad civil, sindicalistas, cooperativistas y empresarios, para vincular los aumentos salariales y bonificaciones a procesos de mejora en los resultados de las evaluaciones que se realizan a los alumnos.  El referido acuerdo, ha ayudado a generar mayor enfoque en las pruebas estandarizadas y hoy vemos que los medios de comunicación han logrado no solo difundir los resultados, sino le permite a los padres de familia darle un mayor seguimiento a la calidad de la educación de sus hijos y herramientas para verificar que se cumpla con los 180 días de clase.

En estos momentos en que existe una férrea lucha contra la corrupción, no permitamos que se sigan realizando las mismas prácticas y “trampas” por parte de algunos líderes sindicales para paralizar al país y obtener sus beneficios.  La falta de recursos para lograr cumplir con las demandas del pacto colectivo, ya están llevando a los sindicalistas a negociar con el Congreso, que deberá soportar la presión y exigirle plenamente al grupo de maestros que controlan el sindicato, que empiecen a ponerle un componente de meritocracia a sus demandas.  Los aumentos que se realicen, deberán contar con criterios de evaluación con base en el cumplimiento de los 180 días de clase y mejoras en las evaluaciones estandarizadas de matemática y lectura, que hoy están por los suelos, únicamente 9.6 por ciento de los graduandos aprueban las evaluaciones estandarizadas de matemática y 32 por ciento las de lectura.

Recordemos que la cobertura educativa cae de 78 por ciento en el nivel de educación primaria, a 44 por ciento en el nivel básico, precisamente porque el Gobierno no tiene recursos para ampliar a más centros educativos en varios municipios.

Hoy que estamos como país lanzando la Política Nacional de Competitividad, es un excelente día para recordar que un país sin educación de calidad, donde el promedio de escolaridad es de 6.3 años, no puede aspirar a que su población tenga mayor competitividad y que aumenten los ingresos reales, si la mayor parte de su gente no tiene las herramientas mínimas para tener una mayor productividad laboral.  Exijamos un nuevo pacto educativo, que conlleve mejores resultados en el aprendizaje de los jóvenes.  @jczapata_s

 

República es ajena a la opinión expresada en este artículo