Pasó un ocho de marzo más y pareciera ser que no importa que tanto se recuerde las cosas que no hay que hacer porque seguramente será justamente lo que las personas harán.

Este año el día de la mujer fue mucho más significativo que nunca en Guatemala, pues se recordó a las 41 niñas que fallecieron en el hogar seguro Virgen de la Asunción. Y se recordó una vez más lo vulnerable y lo poco valiosa que se considera la vida en nuestro país. Pero, sobre todo, lo frágiles que son los sueños en Guatemala.

Y es que pesar de que han pasado más de cien años desde la primera conmemoración del día de la mujer parece ser que aún no nos quedan muchas cosas claras con respecto a lo complicado que puede resultar ser mujer o las actitudes que hacen que el machismo este solapado adentro de nuestra sociedad.

Leí comentarios de lo más viles refiriéndose a las niñas del hogar seguro. Personas que no entienden la magnitud de la tragedia, que sufren de miopía empática y viven encerrados en una burbuja que no les permite ver que hay algo más allá de la realidad que ellos y ellas viven.

Me indignó mucho escuchar a una de mis catedráticas decir que las mujeres no debían tomar más de tres copas porque como ya sabíamos con unos tragos encima abrimos más fácil las piernas. Fue penoso porque eso no solamente es ofensivo, sino que quiere hacer responsable a las mujeres que han sufrido de abusos porque alguien se aprovecho de su situación, alguien las vio borrachas y vio una “`presa” que no lucharía tanto como una que está en sus 5 sentidos.

Hay situaciones como estas que entran automáticamente en la categoría de los intolerable, pues solamente difunden un retroceso en las luchas y además representan un nivel tremendo de ignorancia. Y no ignorancia porque no se tengan las herramientas al alcance, sino una en la que se elige no atender ni retener la información porque no me parece importante y sobre todo porque esos problemas no nos ocurren ni afectan, pero lo cierto es que, si hay algo, por más mínimo que sea, hace que una persona se sienta inferior a otras es una situación que nos afecta a todos y a todas como sociedad.

Es deber de hombre y mujeres respetar la vida de cada ser humano, dejar de hacer vulnerable a una persona porque es hombre o mujer. Dejar de minimizar las situaciones que las mujeres pasan y tomar consciencia.

 

República es ajena a la opinión expresada en este artículo