Durante semanas he dejado de lado escribir sobre política. En Guatemala las acciones de los diversos actores están tan definidas que las victorias sobre temas de Estado son pírricas. Es cuestionable toda acción política cuando la misma se cimienta sobre la indiferencia de los ciudadanos guatemaltecos.

La ingenuidad, inexperiencia de los guatemaltecos los ha hecho respirar insulsas visiones de combate a la corrupción cuando el mismo se ha acrecentado. La malicia y astucia de verdaderos actores del mal cuya anomalía y daño ha pasado desapercibida por la simpleza y bobería de un pueblo que se contenta con pan y circo.

En Guatemala los acontecimientos graves dan lugar a grupos altamente organizados realicen actividades de solidaridad social a cambio de la investigación científica para probar métodos innovadores de avance en ciencias de la salud, entre otras. La crisis que generó el incendio del Hogar Seguro provocó coordinaciones de personas relacionadas con movimientos cuya conducta intachable, honestidad y moralidad hizo que los guatemaltecos no indagaran sobre las razones por las cuales pudo llevarse atención a las niñas quemadas a los Estados Unidos de América.

Muchos de los guatemaltecos, millonarios muchos, cuya soberbia es incapaz de entender el desarrollo de las políticas públicas no se interesan en lo más mínimo por el sentido de prójimo o atender las necesidades de los demás. Las publicaciones en medios internacionales vinculan a millonarios, colaboradores anónimos de la CIA, entre los cuales se encuentran medios de prensa, funcionarios de los gobiernos de Oscar Berger con acciones claras y concretas de destrucción del orden social de Guatemala. Los vinculas con crímenes que no serán jamás investigados o cuya investigación será sesgada y parcialmente verdadera.

Sin embargo, las personas que actúan detrás de las instituciones, tienen mecanismos de poder definido, sistemático para hacer frente a los problemas de índole social que enfrentan los guatemaltecos. Cuando los Estados Unidos de América se percatan de que la mayoría de los casos que son llevados a las cortes se ven mediatizados pretenden corregir la plana y provocar en el cambio de autoridades un cambio de dirección en la política pública. Cuando veo a la Escuela de Gobierno de Cayala integrándose al proyecto de Escuela de Gobierno de la Universidad de San Carlos de Guatemala y a los grandes responsables del daño institucional siendo los protagonistas de su desarrollo veo que la ineptitud cedió el gobierno a la ingeniosidad de los verdaderos corruptos de Guatemala.

Creo que los guatemaltecos hasta cuando perdemos, ganamos pues una vez más ha quedado demostrado que la falsa filantropía de los actores políticos ha conducido al mismo lugar donde se partió. Al guatemalteco le queda únicamente trabajar y procurar un rumbo de desarrollo a pesar del Estado y las instituciones paralelas al Estado que hoy por hoy se encuentran robustecidas con el trabajo de la CICIG y el Ministerio Público.

 

República es ajena a la opinión expresada en este artículo