Verdaderamente impresionante la prestancia, compostura, presencia y contundencia de las declaraciones y la presencia de la señora embajadora de los Estados Unidos ante la ONU, su excelencia, la señora Nikki Haley, en su visita oficial a Guatemala.

Haley es una estrella en ascenso en el partido Republicano y una de las principales figuras de ese partido y de la administración del presidente Trump. No caminan lejos de la verdad los analistas políticos norteamericanos que vaticinan que luego del muy probable segundo periodo de Trump pueda ser el senador Marco Rubio o la exgobernadora y embajadora Haley el siguiente presidente republicano de los Estados Unidos.

Tuve asimismo la oportunidad de ver los videos completos tanto del presidente Morales como de la embajadora Haley en el AIPAC (The American Israel Public Affairs Committee).

Uno de los think tanks y grupos de lobby más poderosos del mundo en Washington D. C. fue muy gratificante ver como el auditorio completo ovacionó de pie tanto a Guatemala como al agradecimiento que la embajadora Haley hizo varias veces para Guatemala en su discurso, ¡que fue uno de los principales del evento!

Especialmente notoria fue la reprensión que hizo la señora embajadora Haley al comisionado de la CICIG, Iván Velásquez, cuando le dijo que la CICIG no debía politizarse ni tenía por qué aparecer en los medios todos los días. El haberle recordado que el FBI no hace alardes mediáticos diarios, sino que hace conferencias de prensa al lograr condenas y que hace su trabajo con la boca callada, fue especialmente notorio y ¡¡¡muy importante!!!

“Al entendido por señas”, decía mi abuela. Igualmente le recordó a Velásquez y a Thelma Aldana que Estados Unidos ha gastado en la CICIG 44 millones de dólares, más o menos la mitad de todo su presupuesto durante estos largos 10 años de ocupación extranjera de la justicia guatemalteca para tapar los delitos de la izquierda oenegera y para gastarse muchísimo dinero. “Mucho ruido y pocas nueces…”

Ojalá y entienda la izquierda guatemalteca, las oenegés nacionales y extranjeras y la farsa de los derechos humanos en Guatemala, que Trump no es Obama, y que más claro que lo que dijo la señora embajadora Haley no se puede.

All my admiration and recognition for your appreciation of Guatemala, Madame Ambassador Haley!!!

 

República es ajena a la opinión expresada en este artículo