Defender la libre emisión del pensamiento es obligación de todos

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Cuando empecé a estudiar comunicación ya hace algún tiempo, se me enseño en los primeros semestres, de la libertad de pensamiento y sobre todo el derecho que tiene la población de conocer todo aquello que tiene que ver con la actividad social y más si tiene que ver con los que ejercen la política.

Bajo ese contexto, en Guatemala se pone de manifiesto un argumento que me llama sumamente la atención sobre todo porque se cuestionan las conferencias de prensa que realizan el MP y la CICIG. Algo que debo apuntar en este tema es que Guatemala paso muchos años en los que se privaba el conocimiento de los casos por tener un sistema inquisitivo, pero pasa a un sistema acusatorio aun con acciones, procedimiento y procesos por mejorar.

Esa falta de publicidad de los actos en el sistema de justicia llevaron a la mayoría de los ciudadanos a desconocer las graves conductas que muchos con poderes políticos no legítimos se libraban del escrutinio público y salirse con sus pretensiones, es por ello que ahora que se pone en la discusión ese tema de las conferencias de prensas me hace pensar, porque esta discusión no se dio hace 10 años o hace 5 años.

Para nada es un secreto que ahora a quienes se presentan en estas conferencias de prensa no solo son aquellos que se les imputaba delitos, pero no eran rostros conocidos y ni mucho menos con trayectoria política, no obstante ahora que sí lo son empiezan a arremeter y cuestionan lo que se ha hecho.

Es preocupante que ahora se pretenda o se busque que no se den conferencias de prensa, por no hacer público a quienes se les implica de un caso, recordemos que estos casos ya fueron presentados ante un juez y que con los indicios presentados este gira ordenes de captura para que sean presentados ante el escucharlo e iniciar un proceso penal.

Pero lo más preocupante es no dejar que los medios de comunicación, con responsabilidad claro está, den a conocer a la población que es lo que sucede con estos procesos que ahora provocan motivos para debatir la presunción de inocencia, el debido proceso, publicidad de los procesos y prisión preventiva, pero solo cuando los rostros y nombres de empresarios y políticos sale a la luz.

Es necesario que desde los tanques de pensamientos académicos y de la sociedad, se den espacios para proponer mejoras con un sustento social adecuado, no cambios antojadizos por los legisladores para beneficiarse a ellos mismos, a sus financistas o sus amigos, que lleven a ser posturas de compadrazgo y legislar para pocos y no para generar el bien común.

Es por ello que insto al debate y sobre todo que se den cambios si es que son necesarios para mejorar el sistema de justicia de este país, y no solo hacerlos porque afectan a los intocables de siempre sino pensar en el bienestar de la mayoría y no el de unos pocos.

 

República es ajena a la opinión expresada en este artículo