El Código Penal, en el artículo 224 del Capítulo VI “De los delitos contra la libertad de cultos y el sentimiento religioso, Turbación de actos de culto reza que “Quién interrumpa la celebración de una ceremonia religiosa o ejecute actos en menosprecio o con ofensa del culto o de los objetos destinados al mismo, será sancionado con prisión de un mes a un año”.

Todo cambia de percepción dependiendo del ángulo en que se mira. Es por ello que no existen verdades absolutas. Sin embargo, cuando hablamos de libertad y respeto el debate se torna escabroso. La semana pasada vimos otra muestras de esto en un evento profundamente aberrante y repugnante. Un insulto a nuestro raciocinio, además de atacar los valores tradicionales y principios que fundamentan la familia, base de nuestra sociedad y a la mujer, fundamento esencial de la familia y de violar en pleno el artículo penal mencionado anteriormente. Lo más triste es que organizado por la Asociación de Estudiantes Universitarios de la San Carlos, entidad subsidiada con nuestros impuestos. O sea, que nosotros pagamos por semejante demostración de vulgaridad, mente obtusa y falta absoluta de respeto, y con el aval de la Procuraduría de los Derechos Humanos.

Es así que ese personaje, también pagado con nuestros impuestos, que semana a semana sin falta, cada vez que abre la boca, si no ofende e insulta nuestro raciocinio, provoca infinidad de memes que se gana a pulso con sus acciones o falta de ellas apoyó a esas delincuentes que pasaron frente a Catedral insultando a quienes profesamos la fe Cristiana sea Católica que Evangélica, o sea, a la gran mayoría de chapines. En pocas palabras, el Procurador apoya que se violen las leyes, descaradamente. O peca de falta de materia gris, o peca de ignorancia, si le damos el beneficio de la duda, aunque más bien creo que fue honesto porque expresó su sentir.

Atacaron a la Virgen María, sagrada para los Católicos y respetada por los Evangélicos, en su calidad de Madre de Jesús. Atacaron las procesiones, elemento netamente cultural considerado patrimonio cultural e histórico ya que desde siglos se han celebrado en todo el país y son motivo no sólo de fervor religioso sino fuente que atrae turismo para el país. Es decir, podrán trancar el tráfico pero son importantes para Guatemala y parte intrínseca de nuestra cultura.

Adicionalmente, guste o no a esas mujeres que, si bien es cierto tienen derecho a ser ateas y a ir contra su naturaleza de mujer, no representan ni al 1% de las mujeres guatemaltecas y no pueden por ende, hablar “a nombre de la mujer guatemalteca”. Exhibir sus partes íntimas quizás sea para ellas un trofeo, porque puede que rijan sus vidas con base a esas, pero no tienen derecho a insultar y profanar las creencias de otros porque en el momento en que hay irrespeto se viola la libertad del otro y con sus acciones solo violentan nuestra libertad y la de los niños que presenciaron su payasada, además de merecer la cárcel si a la Ley nos apegamos. Ellas podrán pensar que el no nacido no tiene derechos pero desde el momento en que late su corazón son seres humanos que indefensos no pueden abogar por su vida.

Mi libertad alcanza hasta donde inicia la de la otra persona y así sucesivamente. Es eso lo que da lugar a vivir en una sociedad libre. Insultar a la Virgen María y al Santo Rosario son verdaderamente groserías. Como si quienes no la pensamos como esas señoras las insultáramos o nos burláramos de su aspecto tan varonil, poco femenino. Ya la Conferencia Episcopal criticó el evento y la participación del procurador (con minúsculas). Cómo bien dice ese comunicado, es un evento ofensivo pero de proporciones insignificantes.

Cada quien es libre de decidir sobre su cuerpo, y cada quien es libre de decidir que quiere hacer con su cuerpo, pero en el caso de la mujer, portadora de vida, hay que pensar en los derechos de ese ser que no tiene como elegir. Esa limitante es otra de las razones por las cuales las mujeres jamás seremos iguales a los hombres.

Como mujer guatemalteca, no me siento representada por estas feministas que insultan y atacan a quienes creemos en los valores tradicionales, con una visión moderna. En una sociedad machista como la nuestra, no creo que sea con conductas semejantes que se logre respeto. Respeto se logra comportándose dignamente en todo momento. Hay que serlo además de aparentarlo, y sobre todo, respetando al prójimo y siendo responsables de nuestras propias acciones.

En cuanto al procurador (con minúsculas) espero pronto el Congreso haga algo y lo remuevan porque si hay alguien que avergüenza al servidor público es ese individuo. Y me pregunto ¿dónde están los sacerdotes líderes de izquierda, el Arzobispado, las monjas del Monte María y los curas del Liceo Javier para criticar semejante afronta?  Mándan a sus alimnos a presentaciones políticas pero no protestan ante semejante insulto. ¿Será que sólo se auto proclaman cristianos de nombre?

 

República es ajena a la opinión expresada en este artículo