A pesar de haber sido una de las mentes más reveladoras del siglo XX y del siglo XXI y ganarse el titulo del “científico más influyente después de Einstein”, Stephen Hawking jamás recibió el máximo galardón a las ciencias.

El astrofísico, que murió el 14 de marzo a los 76 años, era considerado un genio. Sus numerosos estudios sobre los agujeros negros, sus análisis sobre la Teoría de la Relatividad de Albert Einstein y su obra maestra “Breve Historia del Tiempo” (que terminó en 1988 y vendió más de 10 millones de copias en todo el mundo) lo catapultaron a la fama y se ganó el respeto de la comunidad científica y las mentes más brillantes del globo. Pero su genialidad nunca lo llevó al Premio Nobel de Física.

Solo teorías e hipótesis

De acuerdo con la Real Academia de las Ciencia de Suecia, “los descubrimientos de teorías científicas deben ser confirmados empíricamente, por datos observables para poder ganar un Premio Nobel”. Y los planteamientos de Hawking, por más que hayan sorprendido al mundo, nunca pudieron ser comprobados como tales debido a la complejidad de los mismos y al objeto de estudio.

Por ejemplo, la teoría “Radiación Hawking” que expone que los agujeros negros “no son del todo negro, sino que emiten radiación que los hace desaparecer” tampoco pudo comprobarse por ser el agujero negro algo difícil de observar o analizar empíricamente. Así el premio jamás llegó a las manos del científico.

Más allá del Premio Nobel

Sin embargo Hawking no dejó el mundo con las manos vacías. No ganó el Nobel, pero si recibió una veintena de premios y reconocimientos a su trayectoria científica. Hawking se hizo acreedor de doce doctorados honoris causa y fue galardonado con la Orden del Imperio Británico (grado CBE) en 1982. Obtuvo también el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia en 1989, la Medalla Copley en 2006, la Medalla de la Libertad en 2009 y el Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en 2015.

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