En mi artículo anterior sobre el análisis de una obra de la historia del arte analizamos ya con cierta profundidad que la semiótica es la ciencia que estudia el lenguaje de los símbolos, que un símbolo es un algo, que representa otro algo a través de asociación de ideas, semblanza o por una convención culturalmente aceptada, normalmente un fenómeno u objeto material usado para representar, de una manera sensorialmente perceptible, una idea abstracta. Crear un símbolo es hacer algo coincidir con otra cosa. Se dice que existe una correlación entre pares, entre la expresión y el contenido. En mi artículo anterior estudiamos la segunda variable h (historia del arte) de mi fórmula para poner en práctica un proceso creativo ordenado y metódico del arte eicónico:  i + h + s + c = A.

En este artículo le toca su turno al estudio y análisis de SEMIÓTICA s , la tercera variable de la fórmula. El propósito esencial de este artículo es ayudar al artista a crear e identificar un conjunto de símbolos variados e integrados para facilitarle la tarea de comunicar, de utilizar un lenguaje que le permita tener sentido la idea que el artista quiere hacer llegar al espectador. No olvidemos que ya aprendimos que el arte se expresa únicamente a través de símbolos, ya que este opera en la naturaleza de su definición de una manera representativa. El propósito del arte no es realizar un trabajo documental, no es un tratado de filosofía ni de historia y por supuesto tampoco un grito de resentimiento o protesta al mundo. En la definición de arte de Ayn Rand: “el arte es la recreación selectiva de la realidad según los juicios de valor metafísicos del artista”, la semiótica es la que se encargará de estudiar los medios de recreación selectiva, analizará el cómo representará, el cómo simbolizará los juicios de valor. El estudio de la semiótica le ayudará, tanto al artista como al admirador de arte a crear y entender diferentes medios y maneras de simbolización, de representación de las ideas y del sentido de vida; le proveerá las herramientas para transferirlas de la mente al lienzo o al mármol o al bronce o a cualquier otro medio. La imagen total que es creada en una obra de arte es una especie de símbolo universal, es más una representación de muchos símbolos combinados. Cada una de las partes que conforman dicha imagen resulta siendo entonces un sub símbolo subyugado al todo de la imagen completa.

Resumamos ahora un poco de lo que ya aprendimos en el pasado sobre la relación entre una imagen artística y la semiótica. Con la publicación en 1837 de “Un Ensayo sobre la Naturaleza, el Propósito y los Medios de la Imitación en las Bellas Artes”, Quatremère de Quincy probó la importancia fundamental, que el concepto de imitación tiene en la producción de las artes, y cómo el grado de placer que ésta provoca en el espectador depende en esencia, de qué tanto se acerca al ideal de la perfección en la lejanía o cercanía del parecido de una cosa en otra cosa, es decir, que se convierte en la imagen de la otra,  la imagen que el artista y los espectadores se forman en su mente. Recordemos que al igual que Batteux y Aristóteles, de Quincy insistió que siendo la imitación (“recreación selectiva” de Rand) una de las facultades características más distintivas del ser humano, debemos encontrar una regla invariable que nos permita y facilita la acción de producir arte mimético; imitación (mímesis) convertida en una o varias imágenes representativas en la mente: símbolos representando ideas, virtudes, valores, acciones, sentidos de vidas, visiones-emociones metafísicas. Cuando Quatremère analiza la naturaleza de la imitación en las bellas artes define el término de la imitación como la producción del parecido de una cosa, pero en alguna otra cosa que se convierte en la imagen de la primera. Este parecido que se crea es una imagen que termina funcionando con la misma operatividad del símbolo, pero de manera universal. Insistió que imitar no es una copia idéntica de la naturaleza, ya que esto sería Naturalismo y habría únicamente una documentación de la realidad y no una recreación de la realidad. De manera categórica afirma que debe existir una recreación simbólica de un objeto u acción seleccionado de la naturaleza. Imitar no es identificar de forma idéntica, sino representar de manera diferente la misma identidad. Una condición necesaria en la imitación simbólica es que siempre debe existir un parecido, una semejanza entre la imagen creada y el objeto de la realidad; representar la realidad por su apariencia, cuya magnitud sólo puede ser parcial. Para crear arte, dice Quatremère, bajo ningún punto de vista podemos copiar de manera idéntica, ya que el fundamento de la imitación artística, del arte mimético, es que una cosa sea representada por alguna otra que es la imagen de ella (la transposición). En la poesía, el teatro y la novela podemos ejemplificar más fácilmente este proceso mental simbólico a través del uso de analogías, transposiciones, símiles, metáforas e hipérboles, las cuales nos provocan ver una cosa convertida en otra (trasformación) de maneras variadas pero de alguna manera relacionadas; una imagen concretada (en el caso de la literatura de manera descriptiva y en las artes visuales de manera personificada; pero ambas concretadas) va a suplir otra imagen mental (conceptual) de una forma sustitutiva, equivalente, comparativa, proporcional y relativa. Observémoslo en el siguiente extracto de una de las obras maestras del romanticismo, mi novela favorita del genio de genios literatos del siglo XIX, Noventa y Tres de Víctor Hugo.

“Una de las carronadas de la batería, pieza de veinte y cuatro se había destrincado. Este es quizás el más terrible de los acontecimientos de mar. Nada más temible puede suceder a un buque de guerra que se encuentra lejos de tierra y en plena marcha. Un cañón que se destrinca se convierte bruscamente no se sabe en qué bestia sobrenatural. Es una máquina que se trasforma en monstruo. Esa masa corre sobre sus ruedas, tiene movimiento de bola de billar, se inclina con el vaivén y zabulle, por decirlo así con la alfada del buque. Va, viene, se detiene, parece meditar, vuelve a emprender su curso, atraviesa como una flecha el navío de popa a proa, hace piruetas, se esconde, huye, se encabrita, choca, descantilla, mata, extermina. Es un ariete que bate una muralla a su capricho. …”

[Víctor Hugo, NOVENTA Y TRES. Parte Primera. En el mar. Tormentum Belli, 14; pág. 28.]

 

Le concedo razón a Quatremére, al igual que a Aristóteles, cuando ambos emiten juicio sobre que el propósito fundamental de la imitación en las artes es la provocación de placer, pero el placer es uno moral, el placer de lo que es ideal para el artista (por supuesto cada artista elije libremente de manera muy particular y personal qué hará satisfacer su moral ideal). Para lograr provocar esa satisfacción en nuestra mente de una manera más comprensible y eficaz, potente e intensa deberemos hacerlo de una manera universal y general, es decir integrando con un solo concepto simbólico una cantidad infinita de unidades particulares. La facultad mental indudablemente tiende a engrandecer todas las imágenes a través de la generalización en la imitación. Para representar un objeto con otro, lo que está haciendo es expresar el sujeto, más que con un todo colectivo, con un género del objeto, como lo hace un común denominador conceptual al integrar la definición de un concepto adquiriendo la propiedad de significar una mucho mayor cantidad de ideas al mismo tiempo.  Esta universalidad se logra cuando la imagen representa el todo de la idea a recrear, la idea a imitar. La creación de dicha imagen no debe basarse en un modelo particular, sino en una idea general. No se debe copiar o documentar tal cual, sino se debe imitar recreando de manera representativa y simbólica. El Perseo de Cellini no está representando a Perseo como tal (para comenzar Perseo nunca existió ya que es un mito y aunque hubiese existido no tendríamos documentación de cuáles y cómo hubiesen sido sus rasgos particulares medidos con absoluta precisión), sino que están siendo imitadas de manera poética y metafórica las virtudes del orgullo, valentía, integridad, lealtad, honestidad, justicia, búsqueda de la verdad, heroísmo, sabiduría, fortaleza de carácter (un verdugo seguro no se encuentra desnudo  para decapitar a alguien, ni porta un casco o una espada o unas sandalias con alas como las de la obra maestra en mención).

Perseo con la cabeza de Medusa, Benvenuto Cellini,1545-1554. Bronce a la cera perdida 320cm altura 520cm con el pedestal. Plaza de la Señoría, Florencia, Italia.

 

La anterior práctica imitativa fue una recreación imaginativa de ideales morales, como también lo son las representaciones de Propósito, mi arquero, Amanecer, mi Gigante de Cayalá y mi Prometeo Liberado. La recreación artística se hace a través de varios símbolos representativos conjugados e integrados. Y se percibe más claramente si la imagen es simplificada y generalizada a lo esencial. Tanto en la escultura como en la pintura, el artista debe concentrar la mínima cantidad de rasgos para el ojo del observador, así como un poeta condensa la mínima cantidad de ideas para la mente o el mínimo de variaciones en los movimientos del cuerpo y sus extremidades para un bello baile.

Migrando casi un siglo después del tiempo del sabio francés de Quincy, consejero de las artes para Napoleón Bonaparte, aparecerá con un genio magnífico, una de las pensadoras y literatas más inteligentes del siglo XX, Ayn Rand, que nos ayudará a integrar y entender la función específica del símbolo a nivel epistemológico en el proceso mental conceptual y en la creación artística también; lo que será su teoría psico-epistemológica en las artes, derivada de su epistemología Objetivista.  El corazón y flujo sanguíneo que da vida al cuerpo de la idea fundamental a pensar y discernir, semióticamente hablando, es sobre la creación y aplicación de un símbolo en el arte, es aprender y descubrir cómo funciona el intercambio entre la imagen de lo material y las ideas del mundo intelectual; cómo se trasforman éstas de la imagen visual al concepto y viceversa en una imagen artística; de la idea a lo concreto, tanto en el lenguaje con la formación de conceptos como en la formación de imágenes en el  arte. Rand deriva su teoría de concretización simbólica de la visión y relación fundamental que el hombre necesita tener de sí mismo con la existencia por el hecho de que su facultad cognitiva es conceptual y que adquiere conocimiento por medio de abstracciones a través de su percepción visual inmediata. Y el arte satisface la necesidad del hombre de poderlo ver de un plumazo, vivirlo por medio de una recreación selectiva.

Cuando Rand dice: “Un artista aísla las cosas que ve como metafísicamente esenciales y las integra en un nuevo y único objeto concreto que representa la materialización de una abstracción.”  Significa que dicha materialización es la forma de volver una idea en un objeto, dicho proceso es simbólico en el sentido metafórico-alegórico, y dicha acción específica es lo que ella explica como la función psico-epistemológica del arte, es decir, llevar los conceptos del hombre al nivel de percepción de su consciencia y que le permita captarlos en forma directa, como si fueran percepciones, convierte estos conceptos fundamentales de su visión sobre la vida en el equivalente de objetos concretos. Es la facilidad de poder entender su propia visión del mundo de un plumazo, un pincelazo, un cincelado al ver una idea concretada visualmente en una cosa o en una figura humana a manera de símbolo figurativo, donde radica precisamente la inmensa importancia del arte para el ser humano. El proceso de simbolizar es muy parecido en el lenguaje, pero uno invertido, las palabras son conceptos y los conceptos son símbolos abstrayendo generales por analogía de dos o más particulares. Existe una analogía obvia entre lenguaje y arte.  La filósofa explicó que ambos llevan las partes (ya sea unidades perceptibles o principios filosóficos) hacia un todo empleando medios similares: ambos completan un proceso de integración conceptual mediante el uso de elementos sensuales.  Por ello, ambos convierten abstracciones al equivalente de concretos a través de símbolos.

Símbolos Convencionales

Ahora toca el turno al inicio de la elección (dejaremos los símbolos propios para la parte más creativa del proceso) de potenciales representaciones y símbolos que pudiésemos utilizar para la creación de una nueva obra de arte. Pero antes de continuar con ejemplos en mi antigua elección de símbolos variados en el proceso de creación de “PROPÓSITO: El Arquero” debo ampliar y profundizar más sobre qué significa un símbolo convencional y su aplicación práctica. Debemos primero entender cuál es la diferencia entre un signo, un símbolo, un tropo y una imagen artística y las variantes de todos estos.

Umberto Eco dice del signo que normalmente es considerado como una correlación entre un significante y el significado (o expresión y contenido) y por ello una acción entre pares, pero prefiere la idea de Peirce que dice que en realidad hay tres sujetos en la operación, el signo, su objeto y su interpretante.  El proceso comunicativo se puede definir como la transferencia de una señal (no necesariamente un signo) desde una fuente (a través de un transmisor, por un canal) hasta un destinatario. Cualquier acto de expresión y comunicación entre seres humanos presupone un sistema de significación como su condición necesaria; y el arte no escapa a este principio. Pero normalmente un signo es representado por una imagen que puede ser mental, denotando un concepto, una idea, o puede ser una imagen gráfica dibujada, que comúnmente representa lo que literalmente es la idea significada, como por ejemplo, el signo abstraído (graficado) de un hombre con los brazos a un lado colocado sobre una puerta significa baño de hombres. El signo es un símbolo y todos los signos son símbolos, pero no todos los símbolos son signos. El signo es una representación indicativa más literal de la acción o del común denominador conceptual de la definición de un concepto. Entre más utilizado culturalmente más convencional se vuelve.

 


Signo de Peligro radioactivo

                                                                                                                                                                                                                            Signo de Peligro de muerte

El triángulo significa atención en ambos, el amarillo peligro, las tajadas radiales en el primero significan los átomos radioactivos que salen del núcleo y en el segundo triángulo, los huesos y la calavera significan peligro de muerte.

 

 

Los Signos de estar en los Correcto y bien y en lo Incorrecto y mal.

 

 

+   –   x   =

Los Signos de Suma, Resta, Multiplicación e Igual a son símbolos matemáticos que literalmente significan lo que hacen

 

Símbolo en latín significa Symbolum y Signum y una de las mejores y más cortas definiciones la he encontrado con Umberto Eco: “es algo representando algo más por virtud de una correspondencia analógica” en la página 130 de su libro SEMIOTICS and the Philosophy of LANGUAGE. Y concuerdo con él también en su distinción entre signo y símbolo, en cuya analogía es más lejana en el segundo que el primero, en donde la representatividad es mucho menos literal. No es incorrecto decir que el signo es un tipo de símbolo, como también decir que un tropo (metáfora, metonimia y sinécdoque) es otro tipo de símbolo mucho más alejado analógicamente o tal vez mejor dicho un tipo de imagen simbólica más cercana a lo que sucede y se produce en la idealización concretada de la imagen de una obra de arte.  Tanto el signo como el símbolo se convierten en convencionales en la medida qué más frecuentemente se apliquen de manera cultural y por supuesto mejor represente el grafismo o mueca como un género de lo significado; para el signo de una manera mucho más directa y literal, y para el símbolo de una manera siempre general pero más alejada, una asociación de ideas generales como, por ejemplo, los siguientes símbolos y representaciones de libertad:

 

Símbolo de independencia y de libertad, escudo de la bandera de Guatemala.

 

Símbolo de Libertad, de liberación, de ausencia de esclavitud.

 

Símbolo de Vuelo y / o de libertad proveída por la virtud de realizar lo deseado.

Símbolo de Libertad luego de haber migrado de una obra de arte a su convencionalidad cultural convirtiéndola en un signo que dice literalmente es la Estatua de la Libertad, por su fama y efectividad representativa de una nación que prácticamente inventó la constitución con las mayores libertades del planeta.

No es un símbolo, sino una obra de arte escultórica (representación de una visión, de un sentido de vida) que simboliza la libertad, la luz y el conocimiento. Este monumento en el Parque de la Ciudadela en Barcelona utiliza una combinación de símbolos que se conjugan e integran.

 

Una obra de arte no es un símbolo, sino una representación de varios símbolos y a veces se asemeja más a un tropo metafórico que simboliza representando y recreando con una combinación de símbolos. Veamos ahora la diferencia entre un grafismo y una pintura, una escultura, una danza, una obra literaria, una obra de teatro, una ópera, una película y una obra arquitectónica. En los anteriores grafismos de signos y símbolos no se está plasmando una imagen recreando la realidad, sino que es la realidad misma. El gráfico no es una apariencia de la realidad percibida, es la realidad. El gráfico es el significante o soporte formal que apunta al significado, es como el símbolo lingüístico que nos formamos de manera abstracto-conceptual en la mente. El significante es lo que designa, mientras el significado es lo designado, aunque entre el uno y el otro pueda existir una relación indirecta. En cambio, una obra de arte formal es una concepción de la realidad o visión del mundo que muestra la imagen, no es un símbolo, sino más bien una alegoría, una ficción que expresa la visión de la realidad del artista, en su más estricta valoración moral-existencial. El signo y/o símbolo gráfico indican la realidad; la imagen de una obra artística es una ficción, no indica la realidad, sino que presenta una valoración de ésta a través de la combinación de símbolos. Es por ello por lo que las metáforas pueden ser un recurso valiosísimo en la creación simbólica de manera visual. Aunque algunos lingüistas dicen que es un símbolo otros no menos importantes dicen que es más que eso y yo personalmente pienso que se acerca como a una micro-obra de arte, pues tienen ya una representación exaltada incluida. Sobre metáfora dice la RAE 1. F. Ret. Traslación del sentido recto de una voz a otro figurado, en virtud de una comparación tácita, como en las perlas del rocío, la primavera de la vida.  Su aplicación en las artes visuales la entenderemos mejor en el siguiente inciso de los símbolos prestados.

Para terminar con los símbolos convencionales coloco como ejemplo en la recomendación del desarrollo semiótico-simbólico del proceso creativo, luego de haber definido la i (IDEA) de lo que se desea crear y la h (estudiar ejemplos relacionados en la HISTORIA DEL ARTE) sugiero hacer una lista inicial de símbolos convencionales (comúnmente aceptados) que pudiesen representar cada uno de los aspectos morales y existenciales de la idea propuesta. Por ejemplo, sobre la idea de “PROPÓSITO: El Arquero” dice escrito en una de las dos caras de su pedestal de mármol:  

“El propósito fundamental de esta obra es expresar los más altos valores y virtudes del ser humano. El hombre y no digamos el deportista, necesita el nivel más alto de enfoque y concentración y la plena convicción de aceptar que él debe ser el objetivo de su propio desarrollo. Éste es el único camino que lo llevará a convertirse en un ser universal y en un gran ciudadano, a través de la práctica de las cuatro virtudes cardinales SABIDURÍA, JUSTICIA, FORTALEZA Y TEMPLANZA. La idea estética fundamental es que el arquero no es realmente un arquero sino un ser humano que apunta y se alcanza a sí mismo, él alcanza sus más altas metas y propósitos.”

 

A continuación, ejemplifico, extraída del párrafo anterior, mi propuesta original de símbolos convencionales potenciales (éstos no fueron los definitivos) a utilizar:

  1. Hombre    –       género masculino de la palabra propósito.
  2. Excelencia    –       dar en el blanco, belleza compositiva, calidad material.
  3. Belleza general –       perfección en las proporciones compositivas generales.
  4. Belleza particular –     armonía en las proporciones del cuerpo y rostro.
  5. Universalidad    –       círculos integrativos, esfera.
  6. Tripartición    –       base, parte media y remate o bordes y parte media.
  7. Sabiduría    –       sabe lo que está haciendo, es competente, leyendo libro.
  8. Razón    –       los sentidos no nos engañan, realismo absoluto.
  9. Sentido de Vida Heroico –    lograr la felicidad gracias al alcance de valores.
  10. Concentración –       apuntar de manera estática con una mirada fija, enfocar.
  11. Fortaleza –       cuerpo atlético fornido, acción literal, levantar peso.
  12. Disciplina –       postura estoica que requiere orden y repetición.
  13. Integridad –       desnudez, postura de reto.
  14. Valentía –       erguido, altivo, tomar acción.
  15. Amor propio –       verse reflejado en el agua o en un espejo.
  16. Propósito –       ver fijamente hacia un horizonte, arquería, jabalina.
  17. Perseguir –       cacería, buscar, tomar acción para encontrar algo, corre.
  18. Más altas metas –       sueños de uno mismo, ilusionarse, apuntar hacia arriba.
  19. Éxito –       lograr lo propuesto, dar en un blanco, puño alzado.
  20. Justicia –       cada cosa en su justo lugar, balanza, pesos.
  21. Templanza –       persona con absoluto control, templar espada, enfriar.
  22. Causalidad –       para toda acción habrá una reacción.

Luego de haber culminado con una primera exploración semiótica de potenciales símbolos convencionales sugiero e insto fuertemente a explorar la posibilidad de utilizar y aprovechar el alto enriquecimiento provocado por un potencial uso de los símbolos prestados.

Símbolos Prestados

Símbolo Prestado le llamo a la utilización y aprovechamiento de un personaje o una situación histórica o ficticia, de una fracción esencial de alguna obra literaria como de una novela, poesía, teatro o de la misma historia real y que es representada (prestada) en otro medio artístico como el de una pintura o una escultura artística de manera alegórica. El efecto simbólico representativo suele ser altamente multiplicador y muy rico en elocuencia comunicativa, pues si ya se conocía la imagen simbólica literaria y ahora se duplica recreativamente con una imagen pictórica o escultórica. Por ejemplo, si queremos representar la integridad (lealtad a los propios principios) como idea y elegimos al Prometeo Encadenado como figura mitológica de la obra literaria de Esquilo para representarlo, de un sólo vistazo a la figura central, observamos (duplicamos) en la imagen (pictórica o escultórica) la historia (imagen literaria) completa. Y es de esta manera cómo una aventura mitológica (de cualquier cultura) se convierte en una alegórica, ya que la alegoría es una historia en la cual los caracteres y eventos son símbolos que representan, recrean (substituyen) ideas sobre la vida humana, una situación política o una situación histórica, que normalmente se recrean con una serie de metáforas consecutivas.

El David de Buonarotti, su Moisés, Judith y Holofernes de Gentileschi, Las Puertas del Infierno de Rodin, La Captura de Cristo de Caravaggio, El Cristo de Velásquez, Washington Cruzando el Delaware de Leutze, el Hércules de Canova son ejemplos elocuentes del uso de Símbolo Prestados. Y mi proceso creativo en el desarrollo de mi obra escultórica “PROPÓSITO: El Arquero” no escapa al yo haber prestado un pensamiento literario metafórico del pensador alemán Eugen Herrigel de su libro Zen en el arte del tiro con arco que dice:

 “El arte de la arquería no es una capacidad atlética cuyo dominio se adquiera por ejercitación física, sino una habilidad que tiene su origen en el ejercicio mental y cuyo objetivo es dar en el blanco mentalmente.”    

“Por lo tanto, el arquero se apunta fundamentalmente a sí mismo. Tal vez así consiga dar en el blanco (su yo esencial).”

[Eugen Herrigel, Zen en el arte del tiro con arco. (Extraído del libro de Betty Edwards, Nuevo aprender a dibujar con el lado derecho del cerebro, Séptima Edición, Ediciones Urano, Barcelona, España. Traducción Carles Andreu y Librada Piñero; pág. 49.]

 

De esta metáfora de Herrigel extraigo la idea fundamental de usar una diana como espejo, pero que convierto en transparente al mismo tiempo con el fin de simbolizar el más allá, el horizonte, la aspiración de sus más anhelados sueños. Es por ello por lo que la verdad desnuda está apuntando a su propia imagen ideal. Ahora procedo a la elección de los que serán los símbolos propios creados por uno mismo como artista, que por supuesto también pueden incluir algunos símbolos convencionales (siempre puede existir una variación contextual para no incurrir en copia idéntica) y prestados que hayamos elegido aprovechar para la mejor representación creativa de nuestra obra de arte en cuestión.

Símbolos Propios

Este inciso de Símbolos Propios y/o Alegorías Propias está dedicado a la creación y elección definitiva de todos los simbolismos directos, indirectos, metafóricos, alegóricos que utilizaremos en el proceso final creativo que será la composición armónica de dichos símbolos; el arreglo, el ordenamiento y la integración de ellos en el siguiente y final capítulo para cerrar el círculo completo de la puesta en práctica de mi fórmula para crear una obra de arte visual. Y aunque yo recomiende, académicamente hablando, hacer un grafismo (boceto esquemático de cada símbolo) muy sencillo por cada simbolismo creado y elegido, lo omitiré por razones de espacio y describiré por escrito qué ideas simbólicas se convirtieron en mi principal innovación en el proceso semiótico de la creación de mi obra escultórica monumental “PROPÓSITO: El Arquero”.

Con el fin de poder hacer corresponder los símbolos metafóricos con las ideas que intentamos expresar, la cosa que representa, el símbolo, no debe ser literal para así evitar el naturalismo documental, pero sí elocuentemente representativo. Los símbolos deben ajustarse y corresponder cuidadosamente de manera indirecta, analógica con cada una de las ideas que las significan, para que puedan comunicarse claramente y siempre estar relacionadas. El crear o elegir el simbolismo adecuado para una idea no es un proceso automático, por lo que puede ser algo verdaderamente complicado. Uno debe primero regresar a la fuente de origen de la idea y entender el nuevo símbolo como un símil, como si fuera un sinónimo con el fin de lograr un significado igual con una apariencia diferente, no para engañar a la realidad sino para recrearla de manera artística, universal, general y mucho más potente. El placer en el arte no se logra documentando tal cual son las cosas, sino idealizándolas en el contexto de la búsqueda de la perfección emocional-metafísica sujeto a la visión individual del artista.

Y con el fin de terminar ejemplificando, presento un resumen de los símbolos que concebí y elegí definitivamente para ser integrados en la  Composición Final (lo veremos con mucho detalle en el próximo artículo) de la imagen escultórica de “PROPÓSITO: El Arquero”:

A. PROPÓSITO – género masculino de la palabra propósito, ver fijamente hacia un horizonte, arquería, diana, cacería, apunta a algo, alcanzar más altas metas para uno mismo.

B. RAZÓN – los sentidos no nos engañan, A = A y no B Ley de Identidad aristotélica al verse reflejado idéntico a manera de espejo, Ley de Causalidad con saber que habrá una acción igual a la reacción, realismo absoluto en la técnica, inteligencia con mirada enfocada, apunta a un centro, concentración máxima, se nota que sabe lo que hace, implica sabiduría, esfericidad en el cráneo, orden y belleza general y particular.

C. AMOR PROPIO  – verse reflejado en el vidrio reflectivo, él mismo como el propósito de la búsqueda de la felicidad a través del alcance de sus mayores valores y virtudes, él es bello y proporcionado.

DSENTIDO DE VIDA HEROICO           – lograr la felicidad a través del alcance de valores, lograr tener éxito, dar en el blanco o haberlo intentado con dignidad, está erguido, altivo, orgulloso, toma acción.

E. VIRTUDES CARDINALES y otrasfortaleza de carácter con el cuerpo atlético fornido, disciplina con la postura estoica; justicia con cada cosa en su justo lugar, a cada quién lo que se merece, orden y belleza general, su cuerpo perfectamente balanceado; templanza con su absoluto control sobre la acción; integridad y honestidad con la desnudez y postura de reto; búsqueda de la excelencia con dar en el blanco, belleza compositiva, calidad material.

F. UNIVERSALIDAD – composición armónica universal, círculos integrativos, calvicie en la cabeza, principio de tripartición de bordes y parte media como todos los elementos en la naturaleza, color monocromático para hacer atemporal y eterno, café semeja una piel sana, saludable, apasionada, bajo el sol, vida.

En el siguiente artículo trataremos el último de los símbolos más universales e integradores de todos; la creación de la imagen completa, la finalización del proceso creativo. La composición c es la parte universal más amplia de la semiótica funciona también como un símbolo de integración y orden; recreación de los principios más universales de la naturaleza, de la realidad. El artista que utiliza el símbolo de la composición es porque debería aceptar conscientemente que la belleza, la armonía, el orden de cada una de las partes integradas al todo debe existir en la creación artística, ya que contribuirá de manera jerárquica, no sólo a provocar un placer visual, sino uno mental, existencial y moral. La expresión logra llegar así, de una mucho mejor y más eficaz manera a la mente y al corazón del espectador. Es por ello por lo que dedico a la c (COMPOSICIÓN de la imagen artística) como la variable final c en la conclusión del proceso creativo con mi fórmula de la creatividad, una fórmula para poder crear una bella obra de arte A:

i + h + s + c = A.