Más transparencia, más libertad

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La transparencia incrementa en la medida que incrementa la libertad económica

La falta de transparencia por parte de oficiales de gobierno es un comportamiento tan antiguo como la historia. Si regresamos en el tiempo, el senado Romano pasó políticas anti-corrupción en el primer siglo AC. A los magistrados locales del Imperio Romano se les permitía recibir regalos de hasta 100 piezas de oro al año, pero montos mayores eran considerados “inmundicia”. Siglos más adelante, en el año 331 AD., el Emperador Constantino estableció uno de los decretos anti-corrupción más rigurosos. Cualquiera que se encontrara culpable de corrupción podía ser exiliado a una isla o incluso ser condenado a muerte. Hoy en día, la corrupción política se encuentra en casi todas partes del mundo. Si es tan común, ¿por qué nos debe importar? Con corrupción, se incrementan los costes de transacción para las empresas, se incrementa el costo de hacer negocios, y por ende, se disminuye la inversión y el crecimiento económico. El resultado es devastador para la vida social y económica en toda su expresión.

A pesar de su dimensión, la corrupción permea ciertas regiones más que otras. ¿Por qué? La primera parte de la respuesta tiene que ver con una cultura de ética. A mayor grado de honestidad personal y compromiso con comportamientos socialmente adecuados, se espera que las personas resistan la tentación de ofrecer o recibir soborno. La segunda parte de la respuesta se encuentra en la libertad económica y el grado de intervención por parte del gobierno. Los gobiernos que se dedican a proteger la vida, libertad, y propiedad de las personas, y que aseguran una justicia imparcial, son menos propicios a corrupción política. Hace sentido, puesto que, en estos casos, existen menos instancias de interacción entre el gobierno y la sociedad, y por ende, menos tentación a otorgar o pedir favores especiales, privilegios, beneficios o dispensaciones. Por el contrario, los estados intervencionistas que imponen licencias y restricciones regulatorias, controlan el uso de propiedad, e imponen normas que influyen sobre cómo debemos vivir, tienen mayor tentación de sobornar y otorgar privilegios especiales para obtener dinero de otras personas. Por parte de la sociedad, sobornar a miembros de gobierno, quienes tienen las riendas de la regulación, puede ser la única forma de evitar las restricciones que impiden a las personas competir en el mercado y ganarse la vida. El negocio del estado intervencionista, por lo tanto, se convierte en la compra y venta de favores y privilegios.

Entendamos con más profundidad. El índice de libertad económica, en su versión 2018, estima que los mayores grados de libertad económica se encuentran en Hong Kong, Singapur, Nueva Zelanda, Suiza, Australia, Estonia, Canada, Irlanda y Chile (Figura 1). (El puntaje va de 0-100%, 100% se otorga al país con mayor libertad económica)

Figura 1: Índice de Libertad Económica

Fuente: https://www.heritage.org/index/heatmap

Transparency International, en su versión 2017, estima que las áreas del mundo con los menores índices de corrupción se encuentran en Norte América, Europa Occidental y Australia / Nueva Zelanda (Figura 2). Por otro lado, África, Asia, y Latino América son las regiones donde mayores índices de soborno reportan en el mundo. (El puntaje va de 0-100%, 100% se otorga al país con menor índice de corrupción).

Figura 2: Transparencia Internacional

 

Fuente: https://www.transparency.org/news/feature/corruption_perceptions_index_2017

Mientras más interferencia existe en las transacciones de mercado (ej. a través de controles de producción y de precios, restricciones en importaciones y exportaciones, cuotas, excesiva regulación para obtener licencias de negocios, e impuestos arbitrarios), mayor necesidad hay por parte de las personas para sobornar a los políticos para liberarse o reducir la intervención gubernamental en sus vidas. El comportamiento claramente se puede ver en el siguiente gráfico que demuestra cómo el grupo de los países identificados en rojo, demuestran puntajes de libertad económica por debajo de 44%, combinados con puntajes de percepción de corrupción por debajo de 30%. A la inversa, los países identificados en verde, demuestran puntajes de libertad económica por encima del 75% y puntajes de corrupción están todos por encima de 70%.

Figura 3. Cuadro comparativo entre índices de libertad económica y corrupción

Índice de libertad económica

Fuente: Elaboración propia

Guatemala está en un punto de quiebre. El sector privado está en una posición única para promover transparencia a través de una cultura ética de hacer negocios. La oportunidad está en contar con códigos de conducta que prohíban los sobornos, controles internos que disminuyan el riesgo de comportamiento socialmente inaceptable, entrenamiento y guía a los colaboradores, mecanismos para reportar actividades no-adecuadas y en adoptar cláusulas anti-soborno en los contratos de compraventa, especialmente aquellos que tengan relación con gobierno. Los ciudadanos tenemos la oportunidad de exigirle a nuestros gobernantes que se limiten a proteger nuestras vidas y nuestra propiedad individual, y que nos den la mayor libertad económica posible para entonces lograr mayor inversión y crecimiento económico. Quizás no se pueda eliminar por completo la corrupción, pero el anhelo es que se convierta en un escándalo ocasional, en vez de un aspecto inescapable de nuestras vidas.

www.claudiaasensio.org

 

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