Lo histórico, lo jurídico y lo político jamás lograron que Guatemala o Real Audiencia de los Confines de Guatemala conservara la unidad de su suelo. Por múltiples razones los cuatrocientos cuatro mil kilómetros de territorio que la corona española conservó hasta las Cortes de Cádiz empezaron a fragmentarse como resultado de la segunda revolución humana: la revolución industrial.

El aporte conceptual de la consulta popular sería real: la realización cívica de una decisión de Estado llevada a cabo el 15 de abril de 2018. Su valoración racional es que al llevarse a cabo el abstencionismo es consecuencia de que las acciones que el gobierno de Guatemala no es determinante en la dinámica social que se opera desde el nivel del mar hasta los 4,420 que incluye costas, humedales montañas con una dinámica social única en el mundo.

No es cuestión de confines, mojones o coordenadas sino de condición humana y de realización de intereses comunes entre seres humanos. Es mucho mas importante mantener unidad que mantener un tabú sobre decisiones de Estado que poco afecta el libre comercio que invade nuestros mercados rebasando cualquier límite y cuya mentalidad obtusa llevó al exsuperintendente de administración tributaria a ser separado del cargo.

La acción cívica de ayer 15 de abril es una acción esporádica no vinculante con la vida del guatemalteco. No tiene nada que ver con el apoyo que el parlamento británico brinde. Mucho menos la Comunidad internacional o los países, que en el siglo XXI se convierten en una amenaza clara a la seguridad nacional de Estados receptores de migrantes o aquellos con los cuales Guatemala tiene fronteras visibles. Tampoco con la poca unidad centroamericana al legítimo vínculo entre iguales. Baste decir que las relaciones centroamericanas son integrales únicamente en materia económica y de migraciones.

Los veintidós mil novecientos sesenta y dos kilómetros cuadrados, objeto de la consulta, que oscilan entre el nivel del mar y mil metros han sido azotados constantemente por huracanes cuya pérdida de vidas humanas nunca han vinculado al Estado de Guatemala salvo la placa que inaugura el puente que divide la Calzada José Milla y Vidaurre de la Carretera Internacional Jacobo Árbenz Guzmán y que va dedicada a “nuestros hermanos”.

El trabajo del cartógrafo alemán Martín Waltzmuller de 1507 señala las brutales disputas de territorio de españoles, ingleses, franceses y holandeses, siendo que el primero contaba con las bulas alejandrinas y la bula inter Caeteras, el apoyo del Papa Alejandro VI, se disputaron las tierras del Caribe siendo en 1626 la Isla de San Cristóbal  y la Isla Tortuga en 1664, por ladrones amparados por la corona inglesa; 1634 Curazao por los holandeses; 1655 Jamaica, 1672, Bahamas, 1763 Dominica, 1786, Belice, 1797 Trinidad  por los británicos; 1697 Haití por los franceses. Todos ellos con acciones brutales sobre su población y la práctica de la esclavitud africana.

Baste pues un mensaje de unidad y hacer frente a una recolonización del siglo XXI por la vía de la diplomacia.

 

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