¡Un aplauso a ese 95.89%* que votamos SÍ! Somos ganadores y tanto Guatemala como Belice nos lo agradecerán en su momento, tarde o temprano. Ha sido la decisión más sensata. Y aunque me cueste demasiado encontrar argumentos sólidos que respalden a ese 4.11%* que votó por “NO” y para quienes votaron “Nulo” o “En Blanco”, respeto su decisión. Fue un día histórico.

Sin embargo, para ese 76.26%* de electores que pudieron haber votado pero que solo no lo hicieron, exijo una explicación. Haciendo a un lado algunas excusas que si son válidas (como no haber estado en el país, por ejemplo), ¿Qué es más importante que acudir al llamado de tu propia Guatemala que te pide a gritos que resuelvas un diferendo histórico que ha hecho tanto daño? Le dejo esa pregunta a aquellos que decidieron, simplemente, no cumplir con su deber cívico.

Lastimosamente, también me sorprende ver como el pesimismo chapín acompaña cada página de nuestra historia. No se celebra el SÍ, porque de inmediato hay quienes comienzan a señalar “el despilfarro” de los Q300 millones invertidos (si, digo “invertidos” y no “gastados” porque esta consulta era más que necesaria) en esta Consulta Popular. También están aquellos que condenan el resultado al fracaso porque “Belice votará que NO, si es que vota”. Yo les pregunto, ¿Y si en vez de pensar de esa forma nos preocupamos más por cómo crear campañas o vías para que Belice vote por ese SÍ que nos llevaría a resolver este diferendo que solo supone un problema para ambas naciones?
Los titulares malintencionados sobre el abstencionismo también han acaparado las redes y los medios y ese es otro rasgo pesimista. Si bien nuestras cifras históricas con relación a las consultas populares no son alentadoras, no cabe duda que esta ha sido la mejor. Para la primera en 1994 (en la que ganó el SÍ por las reformas), la participación fue de 15.88% de los ciudadanos aptos para votar mientras que en la segunda en 1999 (en la que ganó el NO para no cambiar nada en la Constitución) un 18.55% participó. Pero para esta consulta hubo un 24.04%* de participación y considero que eso es positivo. ¡Se trata de ver el vaso medio lleno y no medio vacío! Claro, como bien dijeron los magistrados del TSE, es difícil que para una consulta se logren los mismos resultados de participación que para una elección presidencial, pero seamos positivos y celebremos los pequeños triunfos. Hubo abstencionismo, pero al menos ese 24.04%* de guatemaltecos fuimos a los centros de votación para cumplir con nuestro deber cívico y demostrar mediante el voto que amamos a nuestro país y queremos un territorio debidamente delimitado. ¡Queremos una Guatemala completa y clara!

Guatemala ha sido ejemplar. Guatemala ha elegido la vía pacífica. Guatemala ha enviado un mensaje claro y contundente a Belice y al resto del mundo: los guatemaltecos preocupados y valientes (como el 24.4%* que cumplió con su deber cívico) y conscientes, informados y responsables (me refiero a ese 95.89% que votamos SÍ) queremos resolver este diferendo de una vez por todas. Suceda lo que suceda de ahora en adelante nuestro país ya se ha manifestado y su posición es clara: SÍ.

*Nota al lector: los resultados numéricos de esta columna no son los resultados oficiales, puesto que la última actualización se realizó a las 11:30 p.m, cuando se llevaban computadas 18,477 mesas de las 19,578 en total.

 

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