El magisterio prepara “medidas más fuertes” en caso el Congreso de la República no avance en el trámite para aprobar la ampliación presupuestaria, paso necesario para pagar el aumento salarial a los docentes del sector público.

Luego de la marcha realizada el jueves, los dirigentes del Sindicato de Trabajadores de la Educación de Guatemala (STEG), volvieron a sus departamentos para comunicar los acuerdos y anunciar que si el lunes y martes el Legislativo no da muestras de cumplir lo dialogado, entonces el miércoles “se harán sentir”.

El aumento del 15% (escalonado durante tres años) y un bono anual de Q2,500, fue aprobado en febrero por el Presidente Jimmy Morales, sin contar con los más de Q961 millones requeridos para pagar el aumento.

Por ello, el Ministerio de Educación solicitó la ampliación presupuestaria en el Congreso de la República. El jueves la Directiva del Legislativo se comprometió en agilizar y buscar consenso con las bancadas para aprobar la petición del Ejecutivo.

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Quince días sin clases

Esta es la tercera semana de paro parcial del magisterio. En algunos departamentos la suspensión de clases es general, en tanto que en otros solo algunas escuelas se sumaron al paro, sobre todo del área rural.

Padres de familia ha mostrado su inconformidad con el paro porque afecta la educación de sus hijos, lo cual es “preocupante y dramático”, comenta Verónica Spross, directora ejecutiva de Empresarios por la Educación.

Spross considera que la repitencia y deserción son problemas en el sistema educactivo público, y ahora se agrega la falta de clases que seguro incidirá en el dato final de los 180 días como mínimo que deben asistir los estudiantes a los centro de enseñanza.

En 2017 el promedio de día de clases fue de 170, en tanto que en 2016 de 163.

La entrevistada comenta que el paro tiene consecuencias en el aprendizaje inmediato, efectos sociales porque muchos estudiantes están en alto riesgo al permanecer desocupados y sin vigilancia de maestros o padres de familia.

Pero lo más grave, señala Spross, es cuando los menores son retirados de los centros de estudio y ya no vuelven a estudiar, porque entonces se da un efecto negativo en sus vidas.

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